CAPÍTULO 13
Es mucho e intenso el desprecio que siente por el hombre al que está atendiendo en ese momento. Lleva años disimulando, aguantando el asco que se siente por ese ser que tiene ante si. Cada vez que le ve todo regresa a su memoria y el odio por él crece aunque se cuida muy mucho de que Jake se dé cuenta. Las maldades del opresor le han granjeado no pocos enemigos. Aunque a algunos de sus enemigos los conoce y se cuida para no caer en sus garras, a otros no. De esos enemigos ocultos no tiene conocimiento además estos tratan de no delatarse a ellos mismos para que el padre de Marion y Stefanie no esté prevenido.
El médico soporta los insultos y malas formas de Jake sin decir nada porque el esclavista es un hombre cruel y malvado, solo espera el momento adecuado para hacerle pagar por lo que le hecho, pero debe ser paciente. Tarde o temprano pagará. Bien pudo haberlo matado alguna de las incontables veces que le ha atendido como médico pero debía ganarse su confianza para que en el momento preciso su plan de resultado y el Demonio pague por todas sus fechorías.
Lleva años esperando saborear su caída, un poco más no importa. Jake no se hace una idea de la cantidad de enemigos conocidos y secretos que tiene. Y todos ellos están deseando verle pagar por todo lo que ha hecho.
Jeremiah y Michael piensan en las hermanas, en lo bonitas y dulces que son, aunque saben que no deberían ya que si el Demonio se entera podría irles muy mal, incluso costarles la vida, pero es algo que no pueden evitar. Hay cosas que escapan a su control, no están acostumbrados a fingir ni a esconder lo que sienten como puedan hacer otras personas que ocultan sus verdaderos sentimientos. Están muy preocupados por como puedan estar después de los golpes que han recibido por parte de la bestia que tienen como padre, porque solo ese individuo es capaz de hacer semejante atrocidad a sus hijas.
Y luego dicen que las bestias sin alma son las personas que, como ellos, tienen la piel oscura.
—Tenemos que mantenernos lejos de ellas, hermano. Nuestro cuello peligra. —le dice Jeremiah a Michael.
—Lo sé, pero son ellas las que se acercan a nosotros no al revés. —responde Michael.
—Son dos mujeres bonitas y de gran corazón que se preocupan por la gente, pero su padre es un maldito demonio. —asevera Jeremiah.
—¡Ese desgraciado..! No veo la hora de verle pagar. —masculla Michael con el odio reflejado en su rostro.
Lejos de allí, a las mentes de las dos hermanas inconscientes a causa de lo que su progenitor les ha hecho llegan imágenes de Jeremiah y Michael, del primer día que los vieron, como fueron tratados por Jake y como han tratado de ayudarles para que no se rebelen y se resignen a la vida que les ha tocado vivir.
Si insisten en mantener la misma actitud su padre les puede hacer daño, mucho más daño y humillación del que les dispensa en la actualidad.
La madre de las chicas, preocupada las cuida. El hombre con el que la casaron es un miserable y lo ha sido siempre pero Vivian debe permanecer en silencio pues si él supiera el secreto que le oculta estallaría de cólera. Por fortuna no hay nada en ellas, ni en sus hijas que le haga sospechar. Lleva mucho tiempo guardando varios secretos aunque uno de ellos, de saberse, las pondría en grave peligro.
Sus vástagas desconocen aquello que su madre lleva ocultando durante años a su marido, su familia y la sociedad. No por vergüenza, sino por miedo, por terror. Si se llega a descubrir ella y sus hijas estarían...muertas.
Fuera del estado, Jeff intenta seguir con su vida mientras se mantiene alejado un tiempo, pero volverá a Lousiana para llevar a cabo su plan de destrucción al asesino de la mujer que amaba. Ese día va a llegar pronto, mucho más pronto de lo que ese individuo se imagina y no podrá detenerlo por mucho que lo intente. La hora de la justicia va a llegar a su vida. Para ello contará con la ayuda de alguien que se acercará a ese asesino sin levantar sospechas y tendrá que ganarse su confianza. Primero será la ruina, luego el aislamiento del mundo y de la gente.
Y por último...
—Pagará con sangre haber derramado la tuya. Te lo juro, amor. —dice el enamorado hombre mientras acaricia con amor el rostro de la mujer que ama en la única fotografía que se llevó con él.
En las viviendas de los esclavos, Vivian se desvive por atender a sus hijas tratando de ocultar el desprecio que siente por Jake en esos momentos. Le gustaría acabar con él con sus propias manos. Lleva años deseando que alguien acabe con ese ser despreciable pero hasta el momento nadie ha podido hacer nada para librar al mundo de semejante lacra.
«Paciencia Vivian, ese día llegará tarde o temprano.» piensa la esposa del Demonio.
Vivian no se delata, no muestra su odio por ese engendro que tiene por marido, pero solo piensa en el día en el que el infierno y Jake se encuentren y el infierno se lo lleve para siempre.
Los hermanos, muy cerca de allí, maldicen a Jake.
—¡Ese malnacido agrede a su propia sangre! —comenta furioso Michael.
—¡Tengo ganas de arrancarle la piel a tiras! —se sincera Jeremiah.
—Yo también. —responde su hermano. —Pero no somos los únicos que desean hacerle daño. Además de los esclavos hay otra gente que le odia pero se ve obligada a tragarse su odio y disimular, vivir de las apariencias, quizás por la propia supervivencia y la de los seres queridos que aman.
Michael se ha dado cuenta de la forma en la que miran al Demonio el esclavo negro más mayor que finge estar de su parte y también su propia esposa. Eso fue algo que llamó su atención, en especial en lo que se refiere a Vivian.
Jamás imaginó, por su comportamiento, que guardara tanto odio dentro de ella hacia su marido y padre de sus dos hijas. Otra cosa de la que ha podido percatarse es que la mujer en realidad no odia a los esclavos por el color de su piel. Podría decirse incluso que le inspiran lástima.
En algunos momentos, Michael ha podido comprobar, cuando nadie miraba eso sí, que la mujer del Demonio no pudiendo soportar el vejatorio e infernal trato que su cónyuge dispensa a esos seres humanos se ha retirado y ha girado la cara como si estuviera a punto de romper a llorar.
Lejos de allí, el padre de los Jackson comienza a sentirse cada vez más enfermo mientras su esposa le observa consumirse cada día más por la pena y la tristeza de lo que puede estar pasando con sus hijos. Está seguro que Jeremiah y Michael están viviendo un infierno por culpa del mismo individuo que le esclavizo a él en los últimos años que estuvo en la plantación Magnolia. Siente su fin más cercano pero no quiere partir al otro mundo sin rescatar a sus hijos de manos de ese diabólico hombre y si tiene que pagar con su propia vida por salvar a sus hijos lo hará.
En el lugar en el que se encuentran las hermanas, su madre vela por ellas mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas.
«Tengo que sacarlas de aquí.»«Si Jake descubre que están aquí es capaz de crear un baño de sangre y matar a todos los esclavos.»
Vivian piensa en como llevar a sus hijas a la casa o al menos lo más cerca posible para que los trabajadores puedan ayudarla a subirlas a su habitación. Enseguida piensa en los Jackson y sonríe. Sabe que ellos la ayudarán aunque eso suponga que Jake los vuelva a torturar.
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