CAPÍTULO 15
Sus hermanos los extrañan pero la verdad es demasiado cruel. ¿Cómo van a decirles, que si es cierto lo que sospechan, los dos jóvenes están siendo explotados tan solo por el tono de su piel. No lo entenderían.
Viven algo apartados del pueblo en una humilde casa y a pesar que les han comentado sobre el racismo nunca les han explicado lo que significa ser un esclavo.
En los alrededores de la plantación, las hermanas llegan a un pequeño riachuelo. Allí las dos hermanas miran al horizonte y suspiran. Instantes más tarde ambas intercambian una mirada cómplice. Se despojan de sus vestidos desnudándose por completo. Entran en el agua con cuidado de no mojar sus cabellos. Si eso llegara a suceder y su padre se diera cuenta de ello exigiría saber lo que ha sucedido y recurriría a cualquier método para saberlo.
Ya saben como se las gasta su progenitor.
Ambas disfrutan del contacto del agua sobre sus cuerpos desnudos. Realmente es una sensación placentera y el hecho de no tener ropa alguna les proporciona una libertad como nunca habían experimentado antes. Pero no pueden estar mucho tiempo allí, su padre puede darse en cualquier momento que se han escabullido de su vista y eso le puede hacer enfurecer y cuando Jake se llena de cólera...
Después de un rato disfrutando del agua, algo fría del lago, las dos hermanas salen y comienzan a vestirse. En ese momento Marion y Stefanie ven allí a los hermanos Jackson y se cubren rápidamente con sus vestidos.
—No, señoritas. No tienen porque temernos, no las hemos seguido si eso es lo que creen. —asegura Jeremiah.
—Sí. Mi hermano y yo solemos venir a este lugar algunos días a estas horas para bañarnos y nadar un rato. ¿Cómo se encuentran? —pregunta Michael.
—Mucho mejor, gracias. —responde Marion esbozando una ligera sonrisa y mirando a Michael.
—Nos alegramos mucho por eso. —comenta Jeremiah.
Los cuatro se miran en silencio y cuando los hermanos Jackson se acercan a las hijas de Jake estas se ponen nerviosas pues no saben lo que va a pasar. Aunque si intuyen que los dos esclavos serían incapaces de causarles el más mínimo daño. Además podría decirse incluso que las miran con ternura.
Cuando los cuatro están a apenas unos centímetros, los hermanos acarician con ternura las mejillas de las hermanas, que aunque saben que no deben dejarse tocar por dos hombres de piel negra que trabajan para su padre no pueden, ni quieren apartarse de ellos.
Ni siquiera saben porque.
Los Jackson no pueden controlar lo que hacen en ese momento y sus labios tocan los de las hermanas Smith que ni siquiera se han apartado para evitar ese instante. Jeremiah y Michael saben que si los descubren haciendo eso lo van a pagar muy caro, muy, muy caro, pero ahora desean vivir ese momento con las hijas del Demonio. La atracción que surgió desde el primer día entre los cuatro y que ha estado callada durante todo ese tiempo empieza a salir sin pedir perdón, sin pedir permiso, en ese beso, que ellos tratan de contener para que sea apenas un roce de labios.
Cuando sus bocas se despegan de las de Marion y Stefanie, los Jackson se disculpan por ello y se disponen a marcharse. Ellas los detienen y en esta ocasión son las hermanas las que les acarician el rostro con idéntica ternura a la que ellos han empleado antes con las hijas del Demonio.
A pesar de ser conscientes que eso no es algo que deban hacer unas señoritas decentes, ahora son las dos muchachas las que besan en a los esclavos. Ellos corresponden a esos besos al principio con prudencia luego con pasión. Las dos parejas se funden en un íntimo abrazo y se tumban la hierba donde los cuerpos se despojan de todo aquello que en ese momento les estorba hasta quedar solo piel con piel.
Las caricias que los hermanos dan a las hijas de Jake las hacen estremecer. No saben muy bien que esperar pero lo imaginan. Aunque saben que deberían detenerse en ese punto, que ni siquiera tendrían que estar allá con ellos, es algo que no pueden detener y tampoco lo desean.
Quieren que aquello continúe a pesar de las terribles consecuencias. En ese momento no pueden pensar con la cabeza, en ese instante solo sienten cada caricia de los hermosos Jackson que dejan en forma de besos repartidos por todo su cuerpo. Esos cuerpos hermosos de los esclavos, los hombres más guapos que han visto en su vida.
El corazón de las hermanas se agita con esas caricias y el cuerpo se rinde ante la excitación que ambas sienten en ese momento, vencido por las sensaciones que los hermanos Jackson les provocan.
Los cuerpos desnudos, el pudor de las hermanas, la ternura de los Jackson. Todo ello se mezcla en un rito sensual y sexual que los lleva al frenesí. Senos atrapados por bocas que saben como proporcionar placer a un cuerpo que nunca ha estado tan expuesto ni a la desnudez y mucho menos al sexo.
Las tórridas caricias de los esclavos a las señoritas de la casa están a punto de llevar las al límite. No quieren que eso se pare en ningún momento. Los Jackson dispuestos a complacerlas y se introducen en ellas de manera delicada uniendo sus sexos con delicadeza mientras comienzan a perder el control y empiezan a gemir mientras acarician sus sus labios con la lengua. Ver el placer que proporcionan a las hijas de Jake excita aún más a los hermanos que hacen sus movimientos más rápidos, más intensos, más gozosos.
Ellas siguen disfrutando del sexo por primera vez en su vida con dos hombres apasionados y con el vigor sexual en su punto más alto. No pueden experimentar más placer del que experimentan en ese momento y solo quieren que aquello siga hasta que los cuerpos agotados y satisfechos paren por si mismos. Aquello les gusta demasiado como para detenerse ahora.
Los Jackson acarician con ternura aquellas zonas de los cuerpos de las hermanas que la bestia que tienen por padre les hirió con sus golpes salvajes por defender a los demás. Mientras tanto ellas acarician con suavidad los redondos glúteos de los dos hermanos.
En la fiesta, Vivían mira al esclavo negro más mayor de la plantación. Si Jake llega a descubrir lo que les une se volvería loco de rabia y los mataría, incluso a sus propias hijas. Es algo que deben llevarse a la tumba aunque Vivian se lo contaría a ese demonio solo por darse el placer de verle humillado. Tal vez un día lo haga aunque luego tenga que afrontar las consecuencias. Si lo hace se asegurará quería sus hijas se hallen lejos para que la rabia del Demonio no las alcance. Es preferible la muerte que una vida, apenas un segundo compartiendo mundo con ese repulsivo ser que, por desgracia, es su cónyuge.
Cuando la pasión se calma entre las dos parejas, las hermanas se visten mientras elloslas ayudan quitando las briznas de hierba que han quedado atrapadas entre el cabello de las hermanas. Las acarician el rostro y las miran alejarse. Las hijas de Jake se apresuran porque si su padre descubre que no están allí puede montar en cólera. Y ya saben como es la cólera del Demonio.
Las hijas del Demonio llegan a la casa a toda prisa y su madre las ve. No sabe donde están pero vigilará que su marido siga distraído para que ellas tengan tiempo para llegar de nuevo a la recepción. Las chicas llegan a sus habitaciones y se cambian rápidamente de vestido ayudadas por unas empleadas. Sus vestidos están algo húmedos por la hierba sobre la que los han depositado cuando fueron a bañarse y sus cabellos aún tienen algunas briznas de hierba del suelo. Las descendientes del Demonio escogen vestidos muy similares a los que ya tenían puestos en la fiesta. Son tan parecidos a los anteriores que su padre no se dará cuenta de nada.
Ese hombre no se fija en detalles frívolos "propios de mujeres" como él los llama.
Luego se arreglan el cabello y cuando se aseguran que están perfectos regresan con sigilo a la fiesta. Pero si Jake no se fija en que las hermanas llevan vestidos diferentes, su esposa Vivían si se percata de ese detalle y su rostro muestra una ligera expresión de extrañeza.
¿Por qué sus hijas se habrá cambiado de vestido?
El final de esta historia cada vez más cerca. ¿Nos acompañas en el final?
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