CAPÍTULO 9
Antes que nada pedir perdón por esta historia. Sé que a veces puede resultar algo cruel pero aquella época fue cruel. Pido perdón por este capítulo. Gracias por leer.
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Mandy corre lo más rápido que sus piernas le permiten. Es una joven sana, pero todo su cuerpo tiembla aún de miedo por lo que estuvo a punto de sucederle. Ese individuo para el que toda la familia trabaja es un ser despreciable, un demonio al que parece que nadie puede poner freno. El Massa se cree con el derecho de tratar como le da la gana y gobernar las vidas de los esclavos que trabajan para él, a pesar que en realidad no es que trabajen para él, solo los explota.
Mandy corre lo más rápido que sus piernas le permiten. Es una joven sana, pero todo su cuerpo tiembla aún de miedo por lo que estuvo a punto de sucederle. Ese individuo para el que toda la familia trabaja es un ser despreciable, un demonio al que parece que nadie puede poner freno. El Massa se cree con el derecho de tratar como le da la gana y gobernar las vidas de los esclavos que trabajan para él, a pesar que en realidad no es que trabajen para él, solo los explota.
Ha sembrado tal error en los esclavos que están en la plantación, en especial entre los que tienen la piel oscura, que todos ellos tiemblan en cuanto los mira. En ese hombre no hay ni un ápice de compasión por nadie.
A los esclavos blancos los trata algo mejor pero no mucho mejor. Algunos dicen que es el mismísimo diablo reencarnado y con más maldad que nunca.
A los esclavos blancos los trata algo mejor pero no mucho mejor. Algunos dicen que es el mismísimo diablo reencarnado y con más maldad que nunca.
Se han hecho trabajos de magia en su contra para alejarlo de sus víctimas, incluso vudú, pero ese maldito diablo parece inmune a todo ello. Se diría que incluso desde esas pretendidas magias es incluso más malo que antes.
Por el momento el golpe que le han propinado le ha dejado fuera de combate un rato.
Después de dejar a Mandy en sitio seguro de regreso a casa de sus padres, estos cierran la puerta y ponen varios muebles detrás de ella por si al individuo se le ocurre regresar e intenta entrar en aquel lugar a la fuerza.
Mientras tanto aquellas personas salvaron a la chica de una salvaje agresión vuelven al lugar donde cayó el cuerpo de Jake y a duras penas lo sacan se allí arrastrándole. Deben actuar rápido antes que el dueño de la plantación descubra quienes impidieron que mancillara la pureza e inocencia de la bella y joven esclava. Pero sobre todo quienes le golpearon para evitarlo. Porque si descubriera quienes han sido la furia le invadiría y nadie sabe de lo que sería capaz, no quieren pensar en que castigo sufrirían a sus manos pues ya han podido ver a donde puede llegar con su gran crueldad y maldad.
Jake es llevado hasta su habitación y su esposa al verlo en ese estado le mira con el asco y la repugnancia que siente por él. En el estado en que le han traído intuye que algo ha hecho. Lo único que hace es desnudarle y meterle en la cama matrimonial. Luego abandona la habitación no sin antes volver a dedicarle una nueva mirada de desprecio. Desprecio que debe disimular ante el mundo. Si él supiera lo que despierta en ella...
«Algún día, algún día recibirás tu merecido, Jake.» «Y no pienso detener a quien decida castigarte.»
Cuando amanece, el esclavista despierta en su propia cama, no tiene muy claro como ha llegado hasta allí, ni siquiera recuerda lo que intentó hacer la noche anterior. Está muy aturdido y parece que no ha dormido demasiado bien.
Sus hijas, que despertaron antes que su progenitor, hacen algo de ejercicio en su habitación antes de que las esclavas que trabajan en el interior de la vivienda acudan a ayudarlas a vestirlas y peinarlas.
Los hermanos Jackson, se asean un poco aunque para ellos es algo insuficiente dado que estaban acostumbrados a tomar un baño en condiciones a diario y no saben si cercana a la hacienda habrá alguna laguna o lago en el que puedan tomar un baño en condiciones. Permanecen encerrados en aquel odioso lugar y no pueden escabullirse, al menos un rato, para bañarse como siempre han hecho. Además carecen de los jabones y esencias que hacían de manera artesanal en su casa con productos naturales y que no dañaban ni la naturaleza, ni sus cuerpos. Entrar en el río a bañarse todos los días era uno de los escasos lujos que se permitían día a día, ya que la situación en casa de la familia Jackson no estaba para muchos lujos. Cada centavo era importante para poder subsistir a diario y tenían que privarse de algunas cosas para dar prioridad a otras más importantes.
Allí los esclavos no se lavan mucho en general, pero más por falta de agua y de medios que por otra cosa. Ese demonio les controla hasta el agua que usan, agua que pretende descontarles de un sueldo que en realidad no perciben. Así que además de no cobrar por trabajar jornadas extenuantes, tienen que pagar a su opresor por usar algo tan fundamental como el agua, no solo para asearse, sino también para cocinar.
Como Jake no paga a sus esclavos, se queda con algunas posesiones de sus "negros" para cobrarles por la utilización empleada del agua en su aseo personal y si no tienen con que pagarle se cobra de otra manera, por norma general abusando sexualmente de las mujeres de esas familias, en especial si aún son jóvenes y hermosas. En el límite de su crueldad, el "Demonio", sobrenombre con el que se conoce al dueño de aquellos contornos, lo hace delante de los esposos e incluso los padres de las mujeres de las que abusa. Les obliga a mirar sus embestidas sexuales y como emite ligeros gruñidos de satisfacción y excitación sexual mientras sus víctimas cierran los ojos esperando que la pesadilla cese.
El individuo se ha ganado el odio de todos sus empleados sin excepción, que con gusto le matarían, pero que ni siquiera se atreven a desafiarle, ni evitar que abuse de sus propias mujeres o hijas. No tienen la oportunidad de ajusticiar al "Demonio", aunque si pudieran lo harían. Tienen demasiado miedo.
El individuo se ha ganado el odio de todos sus empleados sin excepción, que con gusto le matarían, pero que ni siquiera se atreven a desafiarle, ni evitar que abuse de sus propias mujeres o hijas. No tienen la oportunidad de ajusticiar al "Demonio", aunque si pudieran lo harían. Tienen demasiado miedo.
Jeremiah y Michael que han optado por hacer un poco de ejercicio cuando su jornada de trabajo finaliza sienten sus cuerpos más fuertes y resistentes cada día que pasa. Siempre habían hecho ejercicio pesar que últimamente lo habían dejado un poco de lado porque apenas disponían de tiempo. Sin embargo, desde que se recuperaron de los latigazos de su abusador, lo retomaron. No es que ahora dispongan de más tiempo que antes, se sacrifican y se acuestan un poco más tarde. Hacer esos ejercicios de fuerza les viene bien para relajarse después de un duro día de trabajo y les proporciona una sensación agradable de bienestar. Y por descontado aún tienen en mente dar su merecido a ese ser oscuro y enfermo que parece salido del mismísimo infierno.
Los Jackson han decidido ser los primeros esclavos de la plantación en levantarse y llegar a trabajar. Su odio por Jake crece a diario, pero tienen que ser más inteligentes que él, ganarse su confianza hasta que su día final llegue, que llegará...tarde o temprano.
Los Jackson han decidido ser los primeros esclavos de la plantación en levantarse y llegar a trabajar. Su odio por Jake crece a diario, pero tienen que ser más inteligentes que él, ganarse su confianza hasta que su día final llegue, que llegará...tarde o temprano.
—El maldito, ¿no piensa levantarse hoy? —dice Jeremiah a su hermano en voz baja casi susurrando.
—¿Quién sabe? A saber lo que estuvo haciendo anoche. El perro lo único que sabe hacer es mandar y torturar, serle infiel a su mujer y abusar de las esclavas. ¡Asqueroso! —responde su hermano en idéntico tono de voz.
Si por casualidad alguien les escuchara hablar así y eso llegara a boca del dueño desataría más odio del que ya siente por ambos hermanos desde que les vio por primera vez. Detesta a todos sus esclavos negros por considerar que no son personas sino una subespecie a la que hay que humillar y torturar hasta casi la muerte porque todo lo que traen consigo es malo. Sin embargo, desde que vio a esos dos hermanos comenzó a odiarlos como jamás había detestado a nadie, incluso antes de saber que se apellidaban como aquel esclavo que se le escapó hace años y que ya debe ser casi un anciano. Un odio casi irracional. Además esos dos hermanos no se muestran muy dispuestos a tolerar sus maltratos, a pesar que ahora parece que los ha podido "domar".
O eso cree él.
O eso cree él.
El señor de todo aquello baja a desayunar con su mujer y sus hijas. Desde el salón en el que degustan su desayuno, el individuo descubre a los dos hermanos erguidos sobre sus pies, con las manos detrás de la espalda y mirando al frente sin pronunciar palabra esperando que salga para darles el trabajo de ese día. El esclavista sonríe, esos dos parecen inofensivos ahora, de esa manera pronto se les va a acabar la rebeldía. Lo que Jake no sabe es que ambos son conscientes que él los observa y se comportan de esa manera para hacer que confíe en ellos. El padre de Marion y Stefanie sonríe con cinismo pensando que su "educación negra" está dando resultados inmediatos con esos dos. Luego aparta la mirada y se concentra en el desayuno que tiene en su plato.
Sus hijas miran por unos segundos a los Jackson de soslayo, para apartar sus miradas antes de que Jeremiah y Michael las sorprendan "in fraganti" mirándolos, pero al parecer los hermanos no se han percatado de nada. Pero cuando ellas no miran, los dos hombres sonríen ligeramente pues saben que las chicas los han observado por unos instantes.
Jake tiene otro motivo para empezar a empezar el día con mal pie. Todavía no ha visto a Mandy por la casa, ni a sus padres por la casa y eso hace encender su furia. En realidad, lo que haya pasado con sus padres le da lo mismo, por él como si se han ido al infierno, pero ella no. Esa hembra tierna de cuerpo voluptuoso tiene que ser suya. Él quiere ser el primer hombre que le quite su virginidad con pasión, el primero que haga conocer a esa negra hermosa el mundo del sexo y los placeres de la carne hundiéndose hasta el fondo de sus entrañas.
Lejos de allí, el esclavo más mayor de la plantación, aquel que delante todo el mundo finge ser un aliado de Jake, observa a la señora de la casa desde el exterior a través de la ventana y lo hace con una infinita ternura. Cuando ella se percata de la situación le devuelve la mirada por un segundo y esboza una ligera y apenas perceptible sonrisa que borra en un instante temiendo que su marido se de cuenta de todo y la cólera le invada. Aunque su marido parece más preocupado por otras cosas, por otros asuntos. El individuo exige saber porque Mandy no ha ido a servirle todavía.
—No sabemo ná, amo. —responde uno de los empleados de la casa. —Hoy no la hemo visto.
En ese momento, el tirano comienza a recordar lo sucedido la noche anterior y enfurece. Ahora recuerda que alguien le golpeó cuando iba a poseer a la hermosa Mandy como un animal en celo enloquecido. El "demonio" sale apresurado en dirección a casa de la esclava, pero cuando llega no hay ni rastro de ella, ni de sus padres. Eso le hace enfurecer tanto que comienza a pegar patadas a la puerta hasta que logra derribarla. Cuando accede al interior del lugar confirma que allí no hay nadie y tira todo lo que encuentra a su paso. Preso de una furia incontrolable y sospechando quienes están detrás de todo, el opresor emprende camino de regreso a casa más furioso que nunca.
Lejos de allí, en un pantano cercano, tres cuerpos adultos aparecen flotando en sus aguas.
En la plantación, Jake se dirige directamente a los hermanos Jackson a los que golpea en el estómago con la parte más dura de su fusta.
—¿Dónde está Mandy? ¿Dónde la habéis escondido? —les grita colérico mientras les arranca la ropa a jirones dejándoles totalmente desnudos y haciendo que se arrodillen ante él para luego presionar las heridas del pecho de los hermanos que él mismo les provocó con aquel hierro candente.
Los hermanos aguantan el dolor como pueden mientras le miran con rabia. Aunque no saben de lo que ese hombre les habla permanecen en silencio. Ojalá la chica se haya ido muy lejos de allí con sus padres. Es preferible arriesgarse a escapar de allí y perder la vida en el intento que pasar toda la existencia en ese lugar aguantando a ese diablo que finge ser un hombre. Ese individuo es un demonio sin sentimientos, corazón, ni debilidades.
Bueno al parecer si tiene una debilidad, Mandy,
El individuo pide ayuda a unos hombres y sonríe al ver las melenas de los hermanos.
Bueno al parecer si tiene una debilidad, Mandy,
El individuo pide ayuda a unos hombres y sonríe al ver las melenas de los hermanos.
—¡Atadlos por los pelos al coche de caballos!
Los empleados hacen lo que el individuo dice y Jake sube al coche. Golpea a los caballos con un látigo para comiencen a correr. Los animales corren a toda velocidad, cada vez más deprisa mientras el dueño de la plantación gira su cabeza hacia atrás escuchando los alaridos de los Jackson que sienten como el coche de caballos tira de sus cabelleras provocándoles un dolor insoportable y además al estar completamente desnudos sus cuerpos sufren tremendas heridas al rozar su piel con la tierra a tanta velocidad multiplicando su dolor.
Incluso Vivian, su esposa siente compasión por los hermanos. Todos se compadecen en cierto modo del calvario que Jeremiah y Michael están padeciendo en ese momento. No solo sufren de un tremendo dolor al tirar el carro de sus melenas, además tienen la piel del cuerpo en carne viva.
El esclavo más mayor del lugar John, mira con disimulado desprecio a su amo.
El esclavo más mayor del lugar John, mira con disimulado desprecio a su amo.
«Espero que el día de tu fin sufras más tortura de la que has infligido en la gente a lo largo de tu repugnante vida, maldito!».
—¡Basta! —grita Stefanie a su progenitor.
—¡Los va a matar! —dice Marion.
—¡Entrad en casa! ¡Esto es asunto mío! —les grita su progenitor.
—¡Detente! —exige Stefanie poniéndose en medio del trayecto del coche de caballos.
Los animales exhaustos cesan de correr aunque el individuo les golpea sin éxito con su látigo para que sigan corriendo, pero todo es en vano.
—¡Suelta a esos hombres! Ellos no han hecho nada. Fuimos nosotras. —dice Stefanie
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