CAPÍTULO 17
Y por fortuna a ninguna de las tres se les nota. La madre de Vivían tuvo un fugaz Romance con un esclavo de la plantación de su familia. Ella también estaba casada con una bestia con forma de hombre que además de engañarla con otras mujeres la golpeaba sin piedad cuando le venía en gana. Y de aquel romance nació Vivían. Luego la historia se repitió con la esposa de Jake. La ternura de aquel hombre de piel oscura algo más mayor que ella la sedujo. Sus breves y puntuales encuentros sexual con Vivían dieron la vida a Stefanie y Marion. Sus nietas Marion y Stefanie no sospechan que por sus venas corre sangre negra.
El marido de la mujer que quedó embarazada de Jake aparece en el salón y en cuanto el opresor le ve su rostro cambia de color. Y por la expresión de su rostro ese hombre no viene a nada bueno.
En efecto, el individuo no tarda en increpar al marido de Vivian acercándose a él en actitud amenazante. Pero antes de que comience a hablar alguien se le acerca y con mucha habilidad consigue sacarlo de allí evitando así que la gente se entere de a lo que venía. Sabe que haciendo eso ganará puntos con Jake, eso hará que confiará en él. El joven hombre sale del lugar de la recepción con el ofendido marido y le pregunta que le ocurre. Cuando el enojado hombre se lo cuenta el tipo más joven le escucha con mucha atención mientras esboza una ligera sonrisa que trata de disimular.
«Esto te puede ser muy útil para hundir a Jake Smith. Tienes que saberlo»
Cuando la fiesta finaliza los invitados van abandonando la fiesta y las hermanas se apresuran en subir a sus habitaciones. Jake furioso por lo que ese individuo intentó hacer en su recepción planea hacerle pagar por ello. Y cuando intentan perjudicarle El Demonio solo lo hace de una manera.
Con la muerte.
Vivian se queda con su cónyuge a despedir a sus invitados y cuando el último de ellos se ha marchado ella deja de aparentar y se aleja de Jake a su habitación sin ni siquiera despedirse.
Tendrá que fingir delante de los demás pero una vez a solas...
Además cada vez le apetece menos fingir que son un matrimonio normal. No se puede tener un matrimonio normal estando casada con el mismísimo diablo
Los Jackson bajan al pueblo a hacer unas compras y algunos hermanos de Jeremiah y Michael experimentan por primera vez en su vida lo que es el racismo, aunque no todos ellos dado que otros tienen la piel tan clara que la gente no repara en ellos. Pero los que sí tienen la piel más oscura sufren en carne propia el desprecio, los insultos y el asco que provocan en los hombres blancos racistas que transmiten su odio a sus hijos aunque tan solo sean menores de edad al igual que los hermanos Jackson que están en el pueblo.
—¡Dejad en paz a nuestros hermanos! —exige molesta una de las hermanas de Jeremiah y Michael.
Los chicos del pueblo la miran con cara de asco. Aunque se supone que en esa parte del país el racismo no está tan presente como en la otra en realidad es solo apariencia. De una u otra forma los siguen discriminando a pesar de que traten de disimular. Son más hipócritas en comparación con la otra parte del país que es evidentemente racista.
Al menos ellos no fingen.
Al menos con estas personas que no fingen saben a que atenerse. Las personas que ocultan sus verdaderos sentimientos y pensamientos tras una sonrisa y una palabra amable a veces son mucho peores y más peligrosas que aquellas que muestran su odio de manera abierta.
—¿Vuestros hermanos, estos..? —comenta un individuo de unos cincuenta años, estatura baja y complexión rechoncha.
—Sí, nuestros hermanos. Así que respetad.
—¿¡Cómo te atreves a hablarme así, mocosa!? —le grita el tipo levantando la mano para abofetear a la menor.
En ese momento alguien intercepta la mano del agresor impidiéndole tocar a la joven. Aunque es una persona algo mayor tiene fuerza suficiente para sujetar la mano del individuo.
Es aquel antiguo médico que antaño auxilió al padre de los hermanos Jackson.
—No puedo creer que seas tan cobarde como para levantar la mano a una niña. Aunque de la gente como tú no me sorprende. —se encara el profesional con él.
—¡Sueltame! Esta clase de críos necesitan aprender a respetar a sus mayores. —le asegura el individuo.
—¿Estás exigiendo un respeto que tú no muestras? ¡Qué ironía! —reprocha el médico.
—¡No es lo mismo y lo sabes! —se justifica el individuo.
—¿Por qué? —pregunta el facultativo.
—Porque ella y ellos... ¡No es lo mismo! Tú deberías entenderlo. Ellos no son como nosotros, no son de los nuestros. Son...inferiores.
—No hay nadie nferior por el color de su piel. Solo idiotas que piensan que son superiores a los demás por tener la piel clara. Venga muchacho, vámonos de aquí. —les dice el médico llevándose a los hermanos de allí.
Cuando el médico les pregunta a los críos por su apellido la más mayor, aquella a la que el individuo le levantó la mano responde.
—Somos los hermanos Jackson. Tenemos que venir a comprar al pueblo porque nuestra madre se ha quedado cuidado a nuestro padre que está enfermo. Además nuestros hermanos mayores no están en casa y no pueden hacerse responsables de la familia.
—¿Vuestros hermanos mayores? —pregunta el facultativo.
—Sí, se llaman Michael y Jeremian. —comenta la más mayor de los hermanos que han bajado al pueblo.
En este momento aquel médico que atendió al padre de los Jackson se sorprende. Hace muchos años él atendió a una pobre mujer muy enferma porque su esposo suplicaba que alguien le ayudará. Esa pobre mujer que estaba tan enferma tenía un hijo muy pequeño llamado precisamente Jeremiah. Y esa criatura debe ser un hombre adulto ya.
—¿Puedo ver a vuestro padre? Soy médico y tal vez pueda ayudarle. —les propone el hombre.
La más mayor de los hermanos sonríe y accede.
Michael, aquel médico que atendió al padre de los Jackson quiere comprobar si sus sospechas son ciertas o no. Todos se dirigen al hogar de los Jackson.
En la plantación Magnolia, Jeremiah y Michael trabajan el huerto en el que Jake les enterró las cabezas nada más llegar allá a pesar que todas las mañanas lo encuentran destrozado arruinando así el duro y largo trabajo del día anterior.
Al Demonio le complace amargar la vida a los dos hermanos y cuando estos se acuestan agotados después de un día de intenso trabajo el dueño de la plantación destroza todo lo que han hecho durante el día para que tengan que volver a empezar de nuevo. No le importa perder dinero en semillas y demás cosas para el huerto porque el marido de Vivian disfruta martirizando a todos sus esclavos, en especial a los dos hermanos. Estos cada vez le odian más y la rabia y la frustración les invade cuando ven destrozado su trabajo del día anterior pero no dicen nada. Su momento llegará tarde o temprano y entonces no habrá poder sobre la tierra que pueda librar a ese desgraciado del castigo y del tormento que le aguarda. Va a desear no haber nacido.
Los dos hermanos sonríen ligeramente recordando aquel momento tan íntimo y sexual que vivieron con las hijas de su opresor la noche anterior. No pueden evitar hacerlo aunque tratan que nadie se dé cuenta.
En la casa, las dos hermanas, ya despiertas hace rato, terminan de vestirse ayudadas por las esclavas de la casa y luego se reúnen. Ambas salen a dar un paseo y pasan junto a los dos hermanos que trabajan la tierra. Los Jackson se dan cuenta en ese momento y levantan sus cabezas con disimulo. Los cuatro se miran con cautela con una leve sonrisa en sus rostros mientras alguien presencia toda la escena.
—¡Señor, que no sea lo que estoy pensando porque si no esto se puede poner peligroso!
Luego Marion y Stefanie se van.
Michael, aquel médico de gran corazón que antaño ayudó al patriarca de los Jackson y a su esposa llega con los hermanos al hogar familiar. Enseguida los recuerdos le asaltan.
Hacía mucho tiempo que no pisaba aquella casa y ahora se encuentra de nuevo allí. Ahora es unos años más viejo. Las fuerzas y las energías no son las mismas. Aunque se sigue dedicando a la medicina sabe que el tiempo que le puede dedicar a esa profesión que tanto ama no es demasiado, al menos no tanto como él creía. Hace unos días que ha empezado a encontrarse raro, a no encontrarse bien del todo y su instinto de médico le dice que aquello no es buena señal. Aún no tiene los resultados de las pruebas que un colega médico le ha hecho, pero intuye que no serán buenas noticias. Sin embargo, va a trabajar hasta que su salud y la enfermedad, sea la que sea, se lo permitan.
Cuando Michael accede a la la habitación en la que Elizabeth cuida de su esposo, el doctor sonríe. Realmente aprecia a esa pareja, en especial al patriarca de los Jackson. Muchos blancos deberían aprender de él.
Cuando el esposo de Elizabeth ve a Michael su rostro se ilumina y quiere ir a saludarle pero está demasiado débil para eso.
—Cariño. No te levantes. —aconseja su esposa al hombre.
—Quiero darle un abrazo a este gran hombre. Si Jeremiah y Michael estuvieran aquí... —se lamenta el antiguo esclavo. —Hacía tanto tiempo que no le veía .. Le debo tanto...Para mi es como de la familia.
El médico le sonríe con las lágrimas resbalando por su cara. Ese hombre humilde, sin estudios y con una quemadura que le desfigura parte del rostro, tiene más hombría y corazón que la mayoría de los hombres que le desprecian por el color de su piel. Nadie le había agradecido tanto sus cuidados profesionales. Michael también ha pensado en él todo ese tiempo de manera intermitente.
Ambos se abrazan durante unos minutos. Perdieron el contacto después que el médico atendió a la primera mujer del hombre y siguió sabiendo más o menos de él gracias a Elizabeth pero no habían vuelto a verse.
—Prometame que nunca más se va a marchar de nuestra vida. Quiero que esté en ella y quiero que mis hijos tengan contacto con usted. El destino le puso en mi camino hace años y no quiero volver a perderle. —dive el hombre de piel chocolate.
Lejos de allí, uno de los invitados a la recepción de la noche anterior en la plantación Magnolia se reúne con Jeff al que le cuenta lo que estuvo a punto de suceder.
—Ese hombre es un sinvergüenza. Gracias por la información. Tal vez esto me sirva de ayuda. —asevera el hombre.
En la hacienda, Vivian observa a sus hijas con atención. Si lo que ella teme se ha producido en realidad eso puede traer consecuencias y esas consecuencias no se podrían ocultar por mucho tiempo. Y su esposo se volvería loco de furia, sería capaz de cometer una locura.
En casa de los Jackson, el médico atiende al patriarca.
—No deberías jugar con tu salud de esta manera. Ya no eres un niño y sea cual sea la razón por la cual dejaste de ingerir alimento eso no te va a ayudar. —le dice el profesional al marido de Eli, zabeth.
—Quizás a usted le haga caso. —comenta la madre de los hermanos Jackson al profesional.
—Está bien, no me lo repitas más. No lo volveré a hacer. —asegura su marido.
—Es importante que te cuides, repito ya no eres un niño como yo tampoco lo soy. A estas alturas de nuestras vidas nos tenemos que cuidar más que nunca. —le asegura el médico. —Ya he conocido a la mayor parte de vuestros hijos. Parecen buenos muchachos.
—Hijos, salid fuera un rato. —les pide la madre de los hermanos a sus hijos.
—Ahora mismo, mamá. —dice la mayor de sus hijos que viven en cada en esos momentos y que se llama como ella.
La joven, con un tono de piel algo más claro que sus hermanos y con los ojos verdes de su progenitora, asiente.
—Ahora mismo, madre. —dice la joven de unos veinte años haciendo salir a sus hermanos de la habitación, para salir luego ella detrás de ellos.
En ese momento, cuando los menores están fuera de habitación, el matrimonio le cuenta la ausencia de sus hijos mayores y sus sospechas sobre la posibilidad que ambos hayan sido llevados a la fuerza a alguna plantación para trabajar como esclavos.
—Lamento escuchar eso. Ningún ser humano debería ser esclavizado por un semejante. —les dice el médico. —¿Puedo hacer algo por vosotros? —pregunta el profesional de la medicina.
—Ser nuestro amigo y mantenerte en contacto con nosotros, si no te avergüenzas de tener como amigo a un hombre de piel oscura. —se sincera el padre de familia.
—Eso nunca me ha importado. El color de la piel no define a la persona lo hacen sus acciones. Para mí, en realidad, sería un honor contar con su amistad. —le asegura el médico emocionado por las palabras de aquel humilde hombre, sin estudios y una cicatriz que le desfigura medio rostro. —Vales mucho más que todo esos hombres con los que tengo la desgracia de compartir color de piel y que tan superiores se creen solo por tener la piel clara. —le asegura el médico
Los meses transcurren en la hacienda de Jake que es más malvado que nunca. Sus negocios comienzan a tener problemas. Alguien se está quedando con todos aquellos negocios que el marido de Vivían desea conseguir y el opresor está más furioso que nunca. Alguien está informando a su rival de cada paso que el Demonio va a dar y su enemigo aprovecha esa oportunidad para adelantarse a sus planes. Sin embargo, aunque está al borde de la bancarrota, el padre de Stefanie y Marion sigue tratando de guardar las apariencias porque su orgullo no le permite que la gente se dé cuenta de lo que está pasando.
El Demonio ya tiene planes para recuperarse. Casar a sus dos hijas con los dos hombres millonarios en los que el esclavista puso los ojos hace meses. En virtud de sus propios intereses ha forzado a sus dos hijas para que se relacionen con ellos. Sin embargo, ahora más que nunca le urge que sus hijas se casen con esos hombres, necesita respaldo económico para salvarse de la ruina que parece que se le avecina. El individuo acude a la habitación de sus hijas para comunicarles que su boda con los hombres que ha elegido para ellos se va a adelantar. Sin embargo, cuando entra en las habitaciones de las muchachas estas no se encuentran alli. Una vez más la furia inunda al esclavista. No hay forma de enderezar a esas dos chicas por muchos golpes que les de.
Lejos de allí, aunque los hermanos Jackson siguen esclavizados y la bestia que preside aquel lugar es más cruel con ellos, los hermanos tienen motivos para sonreír. Uno en concreto, aunque saben que de llegar a oídos de el Demonio eso podría costarles la vida a ambos. Y no quieren ni imaginar lo que ese ser maligno y sin entrañas les haría a sus propias hijas. Sobre todo al descubrir que las dos se han enamorado de dos esclavos. Precisamente los dos esclavos a los que detesta más allá de sus propios límites y su propia irracionalidad.
La noticia de su próxima paternidad les hizo muy felices. Ahora tenían un motivo para soportar todo aquel infierno. Sus citas clandestinas con las hijas del esclavista hizo que los cuatro se enamoraran. Han estado pendientes de ellas desde que supieron de sus embarazos. Todo lo pendientes que pueden estar dada su situación. Pero es hora que salgan de la casa. Sus gestaciones comienzan a hacerse evidentes y no pueden permanecer por más tiempo allá. Es peligroso para ambas. Hasta ahora lo han podido disimular más o menos pero ya no es ta fácil.
Los Jackson se apresuran en acabar sus trabajos lo antes posible porque ese día tienen una cita muy importante, una cita que va a cambiar sus vidas. Aunque sus vidas ya han cambiado desde hace tiempo. Fueron llevados hasta allá a la fuerza, por medio de engaños y cada día allí con ese demonio torturando es un suplicio, pero al menos la vida ha sido algo generosa con ambos al cruzar sus vidas con las de las hijas de El Demonio.
Lejos de allá, Vivían recibe una carta sin remitente aparente pero en cuanto la lee sabe quien se la envía. La mujer no puede creer lo que lee. Su pobre hermana fue asesinada hace muy poco tiempo y nunca han sabido quien es el autor de dicha muerte aunque el viudo de su hermana tiene ligeras sospechas sobre su identidad. Con la misiva viene el botón dorado de una chaqueta.
"Este fue el botón que se encontró junto al cuerpo del amor de mi vida. Estoy seguro que es de su asesino"
En cuanto la mujer del esclavista ve el botón que su cuñado le envía su corazón comienza a latir con rapidez. Ella reconoce ese boton. Con el corazón a punto de salirse de su pecho acude al dormitorio de matrimonio, abre el armario y busca entre la ropa de su marido la chaqueta que tiene esa clase de botones. Pero las que ve allí los tienen. Cuando está a punto de cerrar el armario ve un bulto al fondo que apenas se ve porque está tapado con un trozo de tela negra. En el momento en que retira la tela, la esposa de El Demonio descubre una chaqueta doblada. La toma, la desdobla y enseguida se da cuenta que le falta el tercer botón. La dama coloca el botón que ha recibido en la carta en el espacio vacío y confirma sus sospechas. Ese botón pertenece a aquella chaqueta. Su marido ha ocultado esa chaqueta en el fondo del ropero. Y si ha puesto aquella chaqueta allí para que nadie la vea es porque tiene algo que esconder. Entonces Vivían lo entiende, su marido, es probablemente, el asesino de su hermana y lo maldice. Las lágrimas de dolor al recordar la muerte de su hermana pequeña se mezclan con el odio profundo que siempre ha sentido por ese individuo con el que está casada.
Durante un buen rato la mujer llora. Pero cuando se recompone un poco sale de la habitación y finge no saber nada. Ese demonio va a pagar por lo que ha hecho. Es mucha la gente que le odia y están deseando acabar con él.
—Pronto, muy pronto, ¡malnacido!
Pero la carta de su cuñado todavía trae bombas, cosas que aún no ha leído. En cuanto lo hace, el odio que la mujer siente por su cónyuge aumenta. En la misiva, su cuñado le confiesa que fue Jake quien abusó de la hermana de Vivían.
—¡Maldito diablo! Te metiste con mi sangre. Lo pagarás caro. No pensaba decirte la verdad sobre mis hijas pero ahora... Voy a verte humillado antes de tu despedida de este mundo.
Horas después, los hermanos Jackson se reúnen con Marion y Stefanie, en el lugar en el que se los cuatro se entregaron a la pasión por primera vez. Los Jackson acarician los vientres de las mujeres que aman en los que crecen sus futuros hijos. Allí los cuatro se casan de manera simbólica prometiendose amor eterno. Se besan y los Jackson les colocan unos anillos hechos por ellos mismos con pequeñas ramas de árbol que hallaron en el suelo allí mismo.
—Sabemos que no son anillos como los que merecéis. Si algún día podemos os regalaremos unos auténticos. —dicen los hermanos.
Ellas les ponen un dedo sobre los labios de ambos haciendo que se callen.
—No queremos otros anillos. Estos no se pueden pagar con dinero porque los habéis hecho vosotros mismos. —dice Stefanie sonriendo al hombre que ama.
Las hermanas se sonríen ambas piensan lo mismo.
En la época actual las periodistas se emocionan.
—¡Qué hermoso! —comenta una de ellas.
—Así es. Todo eso. Todas esas vivencias, quedaron plasmadas en papel pero nadie conoce la verdadera historia. Nosotros como descendientes, sí. —comenta la joven, una de la personas que les está contando la historia a las dos periodistas.
—¿Y dónde se encuentran esos papeles escritos por ellas? ¿Aún existen? —pregunta Annia.
—Primero acabaré la historia, ya...ya queda poco. —continúa la joven con un rictus triste en su rostro.
—Puedo seguir yo si a ti te resulta difícil. No queda mucho. —le propone el joven de piel oscura.
Ella le sonríe.
—Te lo agradezco. —responde ella.
Lousiana 1830.
Tras su simbólica boda los cuatro se disponen a empezar una nueva vida lejos de la plantación de el Demonio aunque saben que si los atrapan...
Las hermanas se esconden en las cabañas que los hermanos ocupan en los dominios de Jake y se dan cuenta de las necesidades que viven los esclavos. Les gustaría ayudarles, pero ¿cómo?
Las esclavas las miran recelosas, solo algunas de ellas parecen acogerlas al menos con cierta simpatía y las muestran como hacer las labores del hogar. Para ambas es un poco duro aprender esas cosas ya que han nacido con una cuchara de plata en la boca y nunca habían hecho esas cosas. Además sus respectivos embarazos las dejan exhaustas. Ninguna está acostumbrada al trabajo duro.
La madre de ambas, lejos de allí, soporta la furia de su marido al descubrir la marcha de sus hijas. El individuo está convencido que su mujer sabe donde está y la zarandea con violencia. Pero por primera vez en esos años ella se le enfrenta.
—Puedes matarme si quieres pero tarde o temprano vas a pagar lo que has hecho. Si me tocas solo lograrás acelerar tu final. —dice la mujer mirando con tanto desprecio a su marido que él algo intimidado retrocede un poco en su actitud.
Y el Demonio no se acobarda, no retrocede ante nadie. Al menos hasta ahora no lo hacía.
Al día siguiente, Jake se reúne en un lugar apartado con la persona que conoció en última fiesta y que ha prometido presentarle a alguien que puede ayudarle a recuperar su dinero. Al individuo le resulta algo raro que lo citen en un sitio apartado, en el lugar en que encontraron los cuerpos de la esclava que tan obsesionado le tenía y sus padres. Sin embargo, la persona que le citó allí tiene razones para hacerlo en un lugar tan apartado.
—La persona que me pidió que le citara aquí tiene sus motivos. Él mismo se los dirá.
Finalmente Jake acepta la cita y se arregla para su cita de negocios. Aunque hace unos días se siente mal no permite que nadie lo note.
—Volverás a ser el hombre más poderoso y rico de toda Lousiana. —dice el hombre en voz baja mientras se mira orgulloso al espejo de su habitación.
Poco después, se encamina rumbo a su cita.
Lejos de allí, Jeremiah y Michael se preparan para huir con sus esposas de aquel infierno.
En el lugar de la cita Jake es el primero en llegar. Poco después lo hace la otra persona.
—No tengo tiempo que perder. —exige el padre de Marinn y Stefanie con su característica prepotencia y malos modos.
En ese momento, Jeff sale de detrás de un árbol y Jake le reconoce enseguida.
—¿Qué clase de broma es esta? ¿Eres tú quien me va a ayudar?
El viudo de Margaret le mira con sorna.
—¿Ayudar a un maldito violador y asesino? —le reprocha el joven. —Soy yo quien ha causado tu ruina económica.
Jake se ríe.
—¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme un puñetazo? —se burla. —Estarías muerto antes siquiera de que tu puño llegara a mi mano. Tú solo no puedes contra mí.
—¿Y a ti quien te dijo que estoy...solo? —le responde Jeff.
En ese momento la gente que detesta a Jake comienza a salir de su escondite y el esclavista se sorprende al ver allí a gente de su entorno, incluido su médico, su esposa y el esclavo anciano. El único esclavo hombre que trabaja dentro de la vivienda.
—¿Qué significa esto? ¿Es una emboscada?
Se burla.
—No se puede destruir a un todopoderoso demonio. —comenta el opresor riéndose una vez más.
—La infección que te causé hace unos días cuando curaba tu herida de bala con unos instrumentos quirúrgicos oxidados y en mal estado te puede destruir. Lo raro es que aún no hayas sucumbido ya a ella. Vas a pagar la muerte de mi hija, haberle roto el corazón. Por tu culpa se quitó la vida. No pudo soportar estar embarazada de un individuo casado. Temía ser repudiada por otros hombres al saber su situación y se quitó la vida. Jugaste con sus sentimientos y mereces morir por ello.
Jake se ríe.
—Yo no la obligué a tener sexo conmigo, se entregó a mi por propia voluntad. Además igual que mantuvo relaciones conmigo pudo haberlas tenido con muchos otros. Cualquiera puede ser el padre de ese hijo. Es lo que hacen las mujeres como ella. —dice el esclavista.
El padre de la fallecida intenta abalanzarse sobre el tirano pero Jeff se lo impide.
—Por lo visto le gusta dejar mujeres embarazadas por ahí. Es usted un sinvergüenza. También dejó embarazada a mi esposa.
—No es mi problema. —insiste el marido de Vivían. —Yo no tengo la culpa de que las mujeres se vuelvan locas por mi y se me entreguen. Si lo hacen por voluntad propia...
El marido de la mujer que está embarazada le asesta un puñetazo y nadie sale en defensa del esclavista.
Su mujer escucha todo mientras la rabia la consume aunque sabe no puede reclamar nada a su esposo en ese sentido porque ella guarda un secreto desde hace años. Sin embargo, la mujer de el Demonio no está preparada para lo que va a escuchar a continuación.
—Dices que todas las mujeres se entregan a ti de manera voluntaria pero eso no es cierto, ¡desgraciado! —asegura el viudo de Margaret.
Luego el hombre se gira hacia Vivían y le dice.
—Hay algo sobre tu marido que aún debes saber. Tienes que ser fuerte.
Vivían le mira sin comprender.
—¡Violaste a Margaret, Violaste a la hermana de tu mujer! —confiesa Jeff. —Y la dejaste embarazada, ¡degenerado! Yo estaba dispuesto a criar a ese niño como hijo mío.
En ese momento Vivían se abalanza sobre su marido y le golpea con furia sin que nadie la detenga.
—¡Maldito, malnacido, desgraciado! ¡Mataste y violaste a mi hermana! ¡Voy a acabar contigo!
En ese momento Jake se revuelve y golpea con fuerzs a su esposa tirando a la mujer al suelo.
—No podéis probar eso. Nunca seré condenado. Tengo demasiado poder. Nunca más verás a nuestras hijas, ¿me escuchas? Las dos únicas hijas que tengo. Las mandaré lejos hasta que se casen, que será pronto y no volverás a tener contacto con ellas.
—No vas a hacer eso. No puedes hacer eso. —responde Vivían levantándose del suelo.
—Puedo y lo haré. Soy su padre y me deben obediencia.
—¿No te lo he dicho? Ninguna de ellas es hija tuya. Yo también te engañé. —se sincera su mujer con él.
—Mientes y nada de lo que digas va a impedir que te aparte de ellas. —asegura el opresor mientras se duele del brazo que hace días le hirieron.
—¿Por qué se le hincha el brazo? —pregunta el esclavo al médico.
—Posiblemente la infección que le causé empieza a dar la cara. Además es muy posible que de aqui a no mucho se le engrangrene el brazo por la infección bacteriana que le provoqué. —responde el hombre. —Tendrá una muerte lenta y dolorosa.
Lejos de allí, los Jackson se apresuran en terminar el trabajo de ese día. Cuando acaben les espera una nueva vida. Se marcharán lejos de Lousiana en un barco que sale en unas horas y volverán a casa junto a sus padres, sus hermanos, sus esposas y futuros hijos. Se sienten felices en medio de aquel infierno de crueldad, malos tratos y esclavitud aunque tratan de disimular la sonrisa que hay en sus rostros por la felicidad que les embarga. Pronto empezarán una nueva vida. No llevarán nada consigo solo su felicidad, sus esposas y la dirección de sus padres. Se van a olvidar de castigar a Jake como merece. Ahora mismo lo más importante es la familia que han comenzado a crear.
En el lugar donde han tendido una emboscada a Jake, su mujer se reafirma en su confesión.
—Ni Marion, ni Stefanie son tus hijas biológicas.
Jake la insulta.
—Acabaré con ellas solo para hacerte sufrir. Pagarás caro lo que has hecho. Y cuando descubra al desgraciado lo mataré con mis propias manos. —amenaza.
—¿Qué tu vas a hacer qué? —dice el esclavo anciano indignado acercándose a él.
Sacando fuerzas de no se sabe donde el anciano patea el estómago de Jake con fuerza, algo que sorprende al opresor.
¿De dónde habrá sacado esas fuerzas un vejestorio como él para atizarle semejante golpe.
—¡Negro apestoso! ¡Deja que me recupere para darte tu merecido! Te voy a colgar del árbol más alto que encuentre y dejaré que tu cuerpo se corrompa y sirva de alimento a las alimañas.
—Puede que sea un negro viejo y apestoso pero si tengo que matarte para defender a mis hijas lo haré.
—¿Tus hijas? —dice el tirano tratando de recuperar el aliento tras las patada de su esclavo.
Entonces Jake comienza a atar cabos.
—¡Malditos! Voy a colgar a esas dos negras que habéis hecho pasar por mis hijas de sendos árboles y lo haré antes de matarte negro asqueroso para que veas como acabo con ellas. Voy a acabar con todos vosotros.
En ese momento Vivían y el esclavo comienzan a golpear con furia al opresor enloquecidos por la amenaza a las hermanas y a ellos se unen el resto de los enemigos de Jake. Durante dos horas el esclavista es golpeado y pateado en todo el cuerpo sin compasión pero parece que nada logra acabar con él a pesar que está muy mal herido y la infección del brazo va extendiéndose por el cuerpo lentamente. Es un último golpe en la cabeza propinado por el anciano esclavo lo que acaba con su vida aunque para asegurarse que está muerto, Jeff le estrangula con sus propias manos. Luego entre todos se adentran un poco en el lago y dejan su cuerpo allí para que se pudra. Será su cuerpo y no el de las hermanas el que se descomponga en el agua y alimente a las criaturas del agua.
Sus enemigos lo ven hundirse y se van. Dentro de unas horas su cuerpo volverá a la superficie.
La desaparición del demonio no tarda en saberse y los hombres del esclavista no pierden tiempo en dar una orden de busca y captura contra los hermanos Jackson aunque saben que los hermanos son inocentes porque todos presenciaron la muerte de Jake, escondidos, sin hacer nada por detener lo que estaba ocurriendo
En la época actual...
—A ver, espere un momento. ¿Una orden de busca y captura contra dos hombres inocentes? —dice Annia sin entender.
—La inocencia no importaba mucho por aquel entonces y más si los acusados en falso eran personas de piel oscura. —le dice el hombre con el cual ambas contactaron a raíz del artículo.
Lousiana 1830
Los hermanos Jackson y sus esposas se encuentran en un bosque, en el lugar donde el barco que los alejará de Lousiana llegará en unos minutos. Los cuatro se abrazan y besan felices. Los Jackson acarician los vientre de sus esposas . El barco llega instantes después. Marion y Stefanie son las primeras en subir al barco. Sin embargo, cuando los Jackson van a subir a él unas voces detrás de ellos les exige que se detengan.
—¡Ahí están los asesinos de Jake Smith! ¡Jeremiah y Michael Jackson detenganse ahora mismo.
Ambos miran hacia atrás y luego a sus mujeres.
—¿Nuestro padre está muerto? No entiendo nada. —asegura Marion
—Ni yo. —responde su hermana.
—No sabemos lo que ha pasado pero somos inocentes. —les dice Michael a las hermanas.
—Sí, puede que le odiemos pero no hemos hecho nada. —confirma Jeremiah.
Sus esposa les sonríen. Ellas saben que son inocentes.
Una voz vuelve a dar el alto a ambos.
—Bajense o abrimos fuego. —exige un hombre blanco de cabello rojo apuntando a los hermanos.
—Tenemos que demostrar nuestra inocencia, hermano. —dice Michael.
—En un mundo justo podríamos, pero la palabra de un hombre negro no es creíble frente a la de un hombre blanco. Si bajamos de aquí y nos enfrentamos a un juicio nos declararán culpable aunque seamos inocentes y nos ejecutarán o nos pudriremos en una celda.
—Tienes razón hermano, sigamos adelante y que pase lo que tenga que pasar pero que ocurra siendo libres.
Ambos miran detrás de su espalda y luego se miran entre si.
—Te Quiero Hermano. —dice Michael.
—Te Quiero Hermano. —dice Jeremiah.
Luego los hermanos dicen a sus esposas que las aman. Mientras suben al barco y las besan unas balas les hieren en la espalda y se demayan en brazos de sus mujeres. Ellas desesperadas tratan de hacerlos reaccionar en vano. Los dos hermanos heridos mortalmente por dos balas que le han atravesado el corazón se toman de una mano y con la otra acarician el vientre de sus esposas y sus rostros. Les dicen que las aman y les piden que hablen a sus hijos de ellos. Con las pocas fuerzas que les quedan sacan un papel de su pantalón y los entregan a sus esposas.
—Nuestros padres os ayudarán.
Y tras decir esto Jeremiah y Michael Jackson se miran y exhalan su último suspiro pagando con sus propias vidas culpas ajenas y racismo.
Marion y Stefanie rotas de dolor lloran a sus maridos. Cuando otros viajeros del barco les piden que arrojen los cuerpos al agua ellaa se niegan. Quieren que sean enterrados en el lugar que nacieron.
—Y si alguien intenta impedir que los llevemos de regreso a casa se las verán con nosotras. —dice Stefanie abrazando el cuerpo de su marido.
Lejos de allí, el padre de Jeremiah y Michael fallece de un infarto mientras duerme minutos después de que sus hijos mueran. Cuando su esposa Elizabeth lo encuentra y se da cuenta de lo sucedido llora de dolor.
Época actual.
Las periodistas sienten como las lágrimas resbalan por sus mejillla.
—Esto es tan triste... Fue todo tan injusto... —asegura Annia.
—Sí, es una historia que debe conocerse. —responde su compañera de profesión.
—Fue la injusta vida de los Jackson. —comenta una de las personas que narra los acontecimientos que formaron parte de la vida de los hermanos Jackson. —Pero la historia aún no ha terminado. —dice la dama retomando la historia de nuevo en el punto en que la dejó.
Lousiana 1830.
Horas después de su muerte el cadáver de el Demonio sale a la superficie pero nadie acude a rescatar ese cuerpo. Jake no le importa a nadie y nadie le entierra. Sus restos mortales quedan para siempre en el agua.
En la plantación Magnolia las cosas comienzan a cambiar. Vivían decide dar la libertad a todos los esclavos. Aquellos que acabaron con la vida de Jake no se van a entregar a las autoridades por el crimen cometido. Después de todo libraron al mundo de un ser indeseables. Todos ignoran que dos personas inocentes han pagado con sus vidas ser acusados de algo que no han hecho.
En el cementerio donde está enterrada su hija, el médico de Jake acariciar la lápida de su hija.
—Ya está cariño. Ese individuo ya pagó por lo que te hizo. Pronto nos volveremos a ver. —dice el hombre que provocó una infección de manera inteccionada a el Demonio sacando un arma poco después y disparandose en la cabeza.
Su cuerpo sin vida cae sobre la lápida de su hija. En ese momento el fantasma de su hija acude junto al l cuerpo de su padre.
—¿Qué has hecho, padre?
El alma del médico sale de su cuerpo y sonríe al ver a su hija de nuevo. Luego es el fantasma de la madre y esposa respectivamente quien acude al encuentro de su familia. Los tres se abrazan y sus espíritus se evaporan lentamente en el aire.
Cuando los hombres de confianza del esclavista llegan a la plantacion Magnolia y Vivían les escucha comentar como mataron por la espalda a los Jackson tras acusarles del asesinato de Jake. Vivían llora. Sus hijas deben estarlo pasando fatal.
En ese momento toma la decisión de entregarse a la policía, pero el esclavo anciano se lo impide.
—Aún eres joven y tienes que dirigir la plantación además, después de todo fui yo quien le asestó el golpe que acabó con su vida. Yo ya soy un viejo y desde que mi esposa y mi primera hija murieron no tengo ganas de vivir. Pero quiero darte las gracias por esas dos hijas que me diste. Ellas me devolvieron un poco las ganas de vivir aunque no sepan quien soy.
—Lo sabrán. Antes de irse les entregué una carta contándolo todo.
Cuando Jeff se entera que dos personas inocentes han sido acusadas de matar a Jake y que han muerto, él también decide entregarse. Asumirá las consecuencias de acabar con ese detestable individuo aunque en realidad hayan hecho un favor al mundo librandoles de semejante plaga.
En casa de los Jackson todos lloran al padre de la familia y comienzan a prepararle para el entierro. Los hijos menores dll fallecido ven llegar a un grupo de personas con dos mujeres al frente.
—¿Es esta la casa de Jeremías y Michael Jackson? —pregunta Stefanie.
—Sí. —responde la mayor de los hermanos que aún viven en la casa. —¿Por qué?
Las hermanas se miran con tristeza.
—¿Podríamos hablar con sus padres? —dice Marion.
La muchacha llora.
—Nuestro padre acaba de morir.
Las hijas de Vivían se abrazan.
—Esto no puede ser.
Cuando Elizabeth sale y descubre lo sucedido rompe a llorar sin consuelo. Perder a su marido y sus dos hijos mayores el mismo día es demasiado doloroso.
Los hombres que las hermanas han pagado llevan los cuerpos de los Jackson al interior de la vivienda.
Poco después los tres son llevados al bosque donde son enterrados. Michael y Jeremiah amaban el bosque y el lago, y bañarse allí. Ahora estarán en aquel lugar para siempre.
Aunque en principio el padre de los Jackson iba a ser enterrado en el cementerio del pueblo, la llegada del cuerpo de sus hijos hizo cambiar de opinión a Elizabeth. Desea que todos descansen juntos. La despedida a los tres Jackson es modesta y llena de sentimientos. Apenas la familia y Michael, el médico que ayudó al padre de los Jackson.
Cuando Elizabeth conoce el vínculo que unía a las dos hermanas y sus hijos mayores promete cuidarlas y se emociona al saber que Jeremiah y Michael van a ser padres después de dejar este mundo. Al llegar a la que será su nueva casa las hermanas leen la carta que su madre les entregó días antes y que han llevado con ellas. Aún recuerdan ese momento.
Una semana antes...
—Necesito que cuando estéis lejos de aquí y a salvo leáis esto y me perdonéis. Sed felices.
Esas fueron sus palabras exactas. Vivían sabía de alguna manera que sus hijas se marcharán de aquel lugar.
Las hermanas leen aquellas líneas plasmadas por su madre en un papel y se sorprenden al descubrir que su verdadero padre era el esclavo más anciano de la plantación. Ninguna juzga a su madre, dado que momentos de flaqueza cualquiera puede tener. Además estar casada con aquel Demonio....
Las chicas se alegran de no ser hijas de Jake. Aquel humilde hombre de piel oscura las trató siempre con tanto cariño...
Días después en el juicio que juzga el asesinato de Jake, Jeff y el esclavo, padre de Marion y Stefanie se declaran culpables y son condenados a pasar el resto de su vida en prisión. Por su parte, el marido de la mujer que Jake dejó encinta fallece a consecuencia de una enfermedad que padecía desde hace unos meses.
Una semana más tarde, los carceleros encuentran los cuerpos sin vida de los hombres que han sido condenados por matar a Jake. Su negativa a comer y beber les llevó a la muerte.
Meses después las hermanas dan a luz a dos niños, hijos de los hermanos Jackson y los llevan al lugar donde sus maridos reposan para siempre mientras las lágrimas aparecen en los ojos de ambas. Los espíritus de los hermanos se acercan a sus esposas sonriendo y les acarician el rostro pero ellas no se dan cuenta de nada. Luego besan con ternura las frentes de sus pequeños recién nacidos que sonríen en ese momento.
En la actualidad las dos periodistas se secan las lágrimas con los dedos de una mano.
—¡Qué injusticia tan grande! —comenta Annia.
—Sí, así es.
—Esas hermanas tenían que ser muy especiales. —comenta su compañera periodista.
—Lo fueron. —responde la mujer que les está narrando la historia.
—Y hablar con ustedes dos es como estar frente a las esposas de Michael y Jeremiah Jackson.
—¿Por qué lo dice?
La dama hace una señal a su familiar y este abandona la estancia unos minutos. Rato después regresa con un viejo álbum de fotografías. Allí el joven pasa las hojas del álbum hasta detenerse en una. Aquella foto muestra a las dos hermanas felices y sonrientes posando embarazadas frente a una cámara de fotos. Esas primeras cámaras de fotos de la historia.
Un joven de piel clara, amigo de las hermanas tenía una de esas cámaras de fotos tan grandes. El hombre guardaba un secreto que a nadie contaba y que nadie conocía. Aunque no sentía vergüenza de ninguno de sus progenitores callaba que su padre era un hombre de piel negra. Él lo gritaría a los cuatro vientos pero el miedo de lo que puedan hacerle es mayor. Ni siquiera se planteaba la posibilidad de casarse con una dama de piel clara ya que si tenían hijos podrían heredar el color de piel de su abuelo. Aunque él ama a su padre su color de piel en aquellos tiempos es algo peligroso.
La ignorancia es así.
Él no habría podido lograr todo lo que ha logrado si hubiera tenido la piel más oscura. El hombre se enterneció cuando vio a aquellas dos parejas tan enamoradas que iban a ser padres y eso fue lo que su cámara reflejó. Cuatro personas enamoradas con hijos en camino. Lo iban a tener muy difícil para poder vivir su amor en paz por culpa del racismo y la ignorancia, aunque el fotógrafo confiaba en que aquello cambiara con el avance de los años.
Cuando las periodistas ven el rostro de las dos mujeres que están allí con los hermanos Jackson se sorprenden. Esas dos chicas son casi idénticas a ellas mismas.
—Ahora entenderán nuestra sorpresa al ver sus rostros cuando llegaron. —les dice el muchacho con el que ambas contactaron al leer el artículo.
—Es como ver a las hermanas Smith frente a frente.
Las hermanas sorprendidas no pueden dejar de mirar la foto.
—Las esposas de los hermanos Jackson vivieron lo suficiente para criar a sus hijos y escribir sus historias de amor en papel con la esperanza de poderla publicar algún día pero ningún editor quiso publicar aquello por ser un amor interracial —se lamenta la dama.
—Si tuvieran esos papeles nosotras lo haríamos. Ahora no es como antaño. Conocemos editores que lo harían.
En ese momento el rostro de la dama se ilumina y se retira unos instantes de habitación. Cuando regresa, minutos después, lo hace con una caja de zapatos. Retira la tapa y el paño que recubre unos manuscritos.
—Aquí está lo que ellas escribieron. Pueden llevárselo para transcribir lo que hay aquí pero tengan mucho cuidado. Tienen muchos años y se encuentra en un estado muy delicado.
—Lo trataremos como oro en paño. —asegura una de las periodistas. —Y en cuanto lo hayamos transcrito todo se lo devolveremos. —dicen las periodistas levantándose y marchándose.
Un semana más tarde, el artículo sale publicado en otro periódico. Las reporteras decidieron renunciar al puesto que tenían en el periódico en el que estaban. Investigando descubrieron que el redactor jefe de dicho periódico era simpatizante de un grupo supremacista blanco y descendiente de un esclavista aunque lo tiene bien oculto así como su odio por los afroamericanos y el resto de las razas. También descubrieron que en el Titanic viajó un descendiente de Jeremiah Jackson, llamado Michael y aunque era descendiente de Jeremiah se parecía más a su hermano Michael. Y aparentemente murió en el hundimiento del Titanic.
Asimismo investigan si ambas tienen algún lazo con Marion y Estefanie debido a su exactitud física con ambas pero descubren que no tienen nada en común con ellas. Solo es un parecido casual.
Las periodistas publican su artículo en otro periódico, competencia directa de aquel en el que estaban y cuyo redactor jefe, más bien redactora, es una mujer afroamericana de padre blanco y con familia genética China. Y el artículo se publica tal como las chicas lo escribieron y en un apartado bien visible.
El artículo llama la atención del cantante Michael Jackson
Aunque no es amigo de la prensa por todas las mentiras que se dicen de él ha leído el artículo por recomendación de un amigo y se sorprende con su parecido con aquel esclavo con su mismo nombre. El artículo también llama la atención del cantante Fab Morvan que tiene la misma reacción al ver el rostro de Jeremiah que Michael.
Seis meses después...
En una librería, las periodistas presentan dos libros, el de la historia de amor de cada hermana. Cuando la última persona se va con el libro firmado el local se cierra para que dos artistas acudan alli.
Michael Jackson y Fab Morvan toman los ejemplares de cada historia y las escritoras se disponen a firmarles los ejemplares. En ese momento las miradas de las autoras se encuentran con las de los cantantes y permanece unos minutos mirándose.
Mientras las almas de las parejaz protagonistas de las historias aparecen junto a la chica que ha plasmando su historia en papel con la foto de ambos en la portada y sonríen. Luego los cuatro les dan las gracias a las escritoras y se besan mientras sus espectros desaparecen para siempre.
La verdad salió a la luz.
Ya están en paz.
FIN
El marido de la mujer que quedó embarazada de Jake aparece en el salón y en cuanto el opresor le ve su rostro cambia de color. Y por la expresión de su rostro ese hombre no viene a nada bueno.
En efecto, el individuo no tarda en increpar al marido de Vivian acercándose a él en actitud amenazante. Pero antes de que comience a hablar alguien se le acerca y con mucha habilidad consigue sacarlo de allí evitando así que la gente se entere de a lo que venía. Sabe que haciendo eso ganará puntos con Jake, eso hará que confiará en él. El joven hombre sale del lugar de la recepción con el ofendido marido y le pregunta que le ocurre. Cuando el enojado hombre se lo cuenta el tipo más joven le escucha con mucha atención mientras esboza una ligera sonrisa que trata de disimular.
«Esto te puede ser muy útil para hundir a Jake Smith. Tienes que saberlo»
Cuando la fiesta finaliza los invitados van abandonando la fiesta y las hermanas se apresuran en subir a sus habitaciones. Jake furioso por lo que ese individuo intentó hacer en su recepción planea hacerle pagar por ello. Y cuando intentan perjudicarle El Demonio solo lo hace de una manera.
Con la muerte.
Vivian se queda con su cónyuge a despedir a sus invitados y cuando el último de ellos se ha marchado ella deja de aparentar y se aleja de Jake a su habitación sin ni siquiera despedirse.
Tendrá que fingir delante de los demás pero una vez a solas...
Además cada vez le apetece menos fingir que son un matrimonio normal. No se puede tener un matrimonio normal estando casada con el mismísimo diablo
Los Jackson bajan al pueblo a hacer unas compras y algunos hermanos de Jeremiah y Michael experimentan por primera vez en su vida lo que es el racismo, aunque no todos ellos dado que otros tienen la piel tan clara que la gente no repara en ellos. Pero los que sí tienen la piel más oscura sufren en carne propia el desprecio, los insultos y el asco que provocan en los hombres blancos racistas que transmiten su odio a sus hijos aunque tan solo sean menores de edad al igual que los hermanos Jackson que están en el pueblo.
—¡Dejad en paz a nuestros hermanos! —exige molesta una de las hermanas de Jeremiah y Michael.
Los chicos del pueblo la miran con cara de asco. Aunque se supone que en esa parte del país el racismo no está tan presente como en la otra en realidad es solo apariencia. De una u otra forma los siguen discriminando a pesar de que traten de disimular. Son más hipócritas en comparación con la otra parte del país que es evidentemente racista.
Al menos ellos no fingen.
Al menos con estas personas que no fingen saben a que atenerse. Las personas que ocultan sus verdaderos sentimientos y pensamientos tras una sonrisa y una palabra amable a veces son mucho peores y más peligrosas que aquellas que muestran su odio de manera abierta.
—¿Vuestros hermanos, estos..? —comenta un individuo de unos cincuenta años, estatura baja y complexión rechoncha.
—Sí, nuestros hermanos. Así que respetad.
—¿¡Cómo te atreves a hablarme así, mocosa!? —le grita el tipo levantando la mano para abofetear a la menor.
En ese momento alguien intercepta la mano del agresor impidiéndole tocar a la joven. Aunque es una persona algo mayor tiene fuerza suficiente para sujetar la mano del individuo.
Es aquel antiguo médico que antaño auxilió al padre de los hermanos Jackson.
—No puedo creer que seas tan cobarde como para levantar la mano a una niña. Aunque de la gente como tú no me sorprende. —se encara el profesional con él.
—¡Sueltame! Esta clase de críos necesitan aprender a respetar a sus mayores. —le asegura el individuo.
—¿Estás exigiendo un respeto que tú no muestras? ¡Qué ironía! —reprocha el médico.
—¡No es lo mismo y lo sabes! —se justifica el individuo.
—¿Por qué? —pregunta el facultativo.
—Porque ella y ellos... ¡No es lo mismo! Tú deberías entenderlo. Ellos no son como nosotros, no son de los nuestros. Son...inferiores.
—No hay nadie nferior por el color de su piel. Solo idiotas que piensan que son superiores a los demás por tener la piel clara. Venga muchacho, vámonos de aquí. —les dice el médico llevándose a los hermanos de allí.
Cuando el médico les pregunta a los críos por su apellido la más mayor, aquella a la que el individuo le levantó la mano responde.
—Somos los hermanos Jackson. Tenemos que venir a comprar al pueblo porque nuestra madre se ha quedado cuidado a nuestro padre que está enfermo. Además nuestros hermanos mayores no están en casa y no pueden hacerse responsables de la familia.
—¿Vuestros hermanos mayores? —pregunta el facultativo.
—Sí, se llaman Michael y Jeremian. —comenta la más mayor de los hermanos que han bajado al pueblo.
En este momento aquel médico que atendió al padre de los Jackson se sorprende. Hace muchos años él atendió a una pobre mujer muy enferma porque su esposo suplicaba que alguien le ayudará. Esa pobre mujer que estaba tan enferma tenía un hijo muy pequeño llamado precisamente Jeremiah. Y esa criatura debe ser un hombre adulto ya.
—¿Puedo ver a vuestro padre? Soy médico y tal vez pueda ayudarle. —les propone el hombre.
La más mayor de los hermanos sonríe y accede.
Michael, aquel médico que atendió al padre de los Jackson quiere comprobar si sus sospechas son ciertas o no. Todos se dirigen al hogar de los Jackson.
En la plantación Magnolia, Jeremiah y Michael trabajan el huerto en el que Jake les enterró las cabezas nada más llegar allá a pesar que todas las mañanas lo encuentran destrozado arruinando así el duro y largo trabajo del día anterior.
Al Demonio le complace amargar la vida a los dos hermanos y cuando estos se acuestan agotados después de un día de intenso trabajo el dueño de la plantación destroza todo lo que han hecho durante el día para que tengan que volver a empezar de nuevo. No le importa perder dinero en semillas y demás cosas para el huerto porque el marido de Vivian disfruta martirizando a todos sus esclavos, en especial a los dos hermanos. Estos cada vez le odian más y la rabia y la frustración les invade cuando ven destrozado su trabajo del día anterior pero no dicen nada. Su momento llegará tarde o temprano y entonces no habrá poder sobre la tierra que pueda librar a ese desgraciado del castigo y del tormento que le aguarda. Va a desear no haber nacido.
Los dos hermanos sonríen ligeramente recordando aquel momento tan íntimo y sexual que vivieron con las hijas de su opresor la noche anterior. No pueden evitar hacerlo aunque tratan que nadie se dé cuenta.
En la casa, las dos hermanas, ya despiertas hace rato, terminan de vestirse ayudadas por las esclavas de la casa y luego se reúnen. Ambas salen a dar un paseo y pasan junto a los dos hermanos que trabajan la tierra. Los Jackson se dan cuenta en ese momento y levantan sus cabezas con disimulo. Los cuatro se miran con cautela con una leve sonrisa en sus rostros mientras alguien presencia toda la escena.
—¡Señor, que no sea lo que estoy pensando porque si no esto se puede poner peligroso!
Luego Marion y Stefanie se van.
Michael, aquel médico de gran corazón que antaño ayudó al patriarca de los Jackson y a su esposa llega con los hermanos al hogar familiar. Enseguida los recuerdos le asaltan.
Hacía mucho tiempo que no pisaba aquella casa y ahora se encuentra de nuevo allí. Ahora es unos años más viejo. Las fuerzas y las energías no son las mismas. Aunque se sigue dedicando a la medicina sabe que el tiempo que le puede dedicar a esa profesión que tanto ama no es demasiado, al menos no tanto como él creía. Hace unos días que ha empezado a encontrarse raro, a no encontrarse bien del todo y su instinto de médico le dice que aquello no es buena señal. Aún no tiene los resultados de las pruebas que un colega médico le ha hecho, pero intuye que no serán buenas noticias. Sin embargo, va a trabajar hasta que su salud y la enfermedad, sea la que sea, se lo permitan.
Cuando Michael accede a la la habitación en la que Elizabeth cuida de su esposo, el doctor sonríe. Realmente aprecia a esa pareja, en especial al patriarca de los Jackson. Muchos blancos deberían aprender de él.
Cuando el esposo de Elizabeth ve a Michael su rostro se ilumina y quiere ir a saludarle pero está demasiado débil para eso.
—Cariño. No te levantes. —aconseja su esposa al hombre.
—Quiero darle un abrazo a este gran hombre. Si Jeremiah y Michael estuvieran aquí... —se lamenta el antiguo esclavo. —Hacía tanto tiempo que no le veía .. Le debo tanto...Para mi es como de la familia.
El médico le sonríe con las lágrimas resbalando por su cara. Ese hombre humilde, sin estudios y con una quemadura que le desfigura parte del rostro, tiene más hombría y corazón que la mayoría de los hombres que le desprecian por el color de su piel. Nadie le había agradecido tanto sus cuidados profesionales. Michael también ha pensado en él todo ese tiempo de manera intermitente.
Ambos se abrazan durante unos minutos. Perdieron el contacto después que el médico atendió a la primera mujer del hombre y siguió sabiendo más o menos de él gracias a Elizabeth pero no habían vuelto a verse.
—Prometame que nunca más se va a marchar de nuestra vida. Quiero que esté en ella y quiero que mis hijos tengan contacto con usted. El destino le puso en mi camino hace años y no quiero volver a perderle. —dive el hombre de piel chocolate.
Lejos de allí, uno de los invitados a la recepción de la noche anterior en la plantación Magnolia se reúne con Jeff al que le cuenta lo que estuvo a punto de suceder.
—Ese hombre es un sinvergüenza. Gracias por la información. Tal vez esto me sirva de ayuda. —asevera el hombre.
En la hacienda, Vivian observa a sus hijas con atención. Si lo que ella teme se ha producido en realidad eso puede traer consecuencias y esas consecuencias no se podrían ocultar por mucho tiempo. Y su esposo se volvería loco de furia, sería capaz de cometer una locura.
En casa de los Jackson, el médico atiende al patriarca.
—No deberías jugar con tu salud de esta manera. Ya no eres un niño y sea cual sea la razón por la cual dejaste de ingerir alimento eso no te va a ayudar. —le dice el profesional al marido de Eli, zabeth.
—Quizás a usted le haga caso. —comenta la madre de los hermanos Jackson al profesional.
—Está bien, no me lo repitas más. No lo volveré a hacer. —asegura su marido.
—Es importante que te cuides, repito ya no eres un niño como yo tampoco lo soy. A estas alturas de nuestras vidas nos tenemos que cuidar más que nunca. —le asegura el médico. —Ya he conocido a la mayor parte de vuestros hijos. Parecen buenos muchachos.
—Hijos, salid fuera un rato. —les pide la madre de los hermanos a sus hijos.
—Ahora mismo, mamá. —dice la mayor de sus hijos que viven en cada en esos momentos y que se llama como ella.
La joven, con un tono de piel algo más claro que sus hermanos y con los ojos verdes de su progenitora, asiente.
—Ahora mismo, madre. —dice la joven de unos veinte años haciendo salir a sus hermanos de la habitación, para salir luego ella detrás de ellos.
En ese momento, cuando los menores están fuera de habitación, el matrimonio le cuenta la ausencia de sus hijos mayores y sus sospechas sobre la posibilidad que ambos hayan sido llevados a la fuerza a alguna plantación para trabajar como esclavos.
—Lamento escuchar eso. Ningún ser humano debería ser esclavizado por un semejante. —les dice el médico. —¿Puedo hacer algo por vosotros? —pregunta el profesional de la medicina.
—Ser nuestro amigo y mantenerte en contacto con nosotros, si no te avergüenzas de tener como amigo a un hombre de piel oscura. —se sincera el padre de familia.
—Eso nunca me ha importado. El color de la piel no define a la persona lo hacen sus acciones. Para mí, en realidad, sería un honor contar con su amistad. —le asegura el médico emocionado por las palabras de aquel humilde hombre, sin estudios y una cicatriz que le desfigura medio rostro. —Vales mucho más que todo esos hombres con los que tengo la desgracia de compartir color de piel y que tan superiores se creen solo por tener la piel clara. —le asegura el médico
Los meses transcurren en la hacienda de Jake que es más malvado que nunca. Sus negocios comienzan a tener problemas. Alguien se está quedando con todos aquellos negocios que el marido de Vivían desea conseguir y el opresor está más furioso que nunca. Alguien está informando a su rival de cada paso que el Demonio va a dar y su enemigo aprovecha esa oportunidad para adelantarse a sus planes. Sin embargo, aunque está al borde de la bancarrota, el padre de Stefanie y Marion sigue tratando de guardar las apariencias porque su orgullo no le permite que la gente se dé cuenta de lo que está pasando.
El Demonio ya tiene planes para recuperarse. Casar a sus dos hijas con los dos hombres millonarios en los que el esclavista puso los ojos hace meses. En virtud de sus propios intereses ha forzado a sus dos hijas para que se relacionen con ellos. Sin embargo, ahora más que nunca le urge que sus hijas se casen con esos hombres, necesita respaldo económico para salvarse de la ruina que parece que se le avecina. El individuo acude a la habitación de sus hijas para comunicarles que su boda con los hombres que ha elegido para ellos se va a adelantar. Sin embargo, cuando entra en las habitaciones de las muchachas estas no se encuentran alli. Una vez más la furia inunda al esclavista. No hay forma de enderezar a esas dos chicas por muchos golpes que les de.
Lejos de allí, aunque los hermanos Jackson siguen esclavizados y la bestia que preside aquel lugar es más cruel con ellos, los hermanos tienen motivos para sonreír. Uno en concreto, aunque saben que de llegar a oídos de el Demonio eso podría costarles la vida a ambos. Y no quieren ni imaginar lo que ese ser maligno y sin entrañas les haría a sus propias hijas. Sobre todo al descubrir que las dos se han enamorado de dos esclavos. Precisamente los dos esclavos a los que detesta más allá de sus propios límites y su propia irracionalidad.
La noticia de su próxima paternidad les hizo muy felices. Ahora tenían un motivo para soportar todo aquel infierno. Sus citas clandestinas con las hijas del esclavista hizo que los cuatro se enamoraran. Han estado pendientes de ellas desde que supieron de sus embarazos. Todo lo pendientes que pueden estar dada su situación. Pero es hora que salgan de la casa. Sus gestaciones comienzan a hacerse evidentes y no pueden permanecer por más tiempo allá. Es peligroso para ambas. Hasta ahora lo han podido disimular más o menos pero ya no es ta fácil.
Los Jackson se apresuran en acabar sus trabajos lo antes posible porque ese día tienen una cita muy importante, una cita que va a cambiar sus vidas. Aunque sus vidas ya han cambiado desde hace tiempo. Fueron llevados hasta allá a la fuerza, por medio de engaños y cada día allí con ese demonio torturando es un suplicio, pero al menos la vida ha sido algo generosa con ambos al cruzar sus vidas con las de las hijas de El Demonio.
Lejos de allá, Vivían recibe una carta sin remitente aparente pero en cuanto la lee sabe quien se la envía. La mujer no puede creer lo que lee. Su pobre hermana fue asesinada hace muy poco tiempo y nunca han sabido quien es el autor de dicha muerte aunque el viudo de su hermana tiene ligeras sospechas sobre su identidad. Con la misiva viene el botón dorado de una chaqueta.
"Este fue el botón que se encontró junto al cuerpo del amor de mi vida. Estoy seguro que es de su asesino"
En cuanto la mujer del esclavista ve el botón que su cuñado le envía su corazón comienza a latir con rapidez. Ella reconoce ese boton. Con el corazón a punto de salirse de su pecho acude al dormitorio de matrimonio, abre el armario y busca entre la ropa de su marido la chaqueta que tiene esa clase de botones. Pero las que ve allí los tienen. Cuando está a punto de cerrar el armario ve un bulto al fondo que apenas se ve porque está tapado con un trozo de tela negra. En el momento en que retira la tela, la esposa de El Demonio descubre una chaqueta doblada. La toma, la desdobla y enseguida se da cuenta que le falta el tercer botón. La dama coloca el botón que ha recibido en la carta en el espacio vacío y confirma sus sospechas. Ese botón pertenece a aquella chaqueta. Su marido ha ocultado esa chaqueta en el fondo del ropero. Y si ha puesto aquella chaqueta allí para que nadie la vea es porque tiene algo que esconder. Entonces Vivían lo entiende, su marido, es probablemente, el asesino de su hermana y lo maldice. Las lágrimas de dolor al recordar la muerte de su hermana pequeña se mezclan con el odio profundo que siempre ha sentido por ese individuo con el que está casada.
Durante un buen rato la mujer llora. Pero cuando se recompone un poco sale de la habitación y finge no saber nada. Ese demonio va a pagar por lo que ha hecho. Es mucha la gente que le odia y están deseando acabar con él.
—Pronto, muy pronto, ¡malnacido!
Pero la carta de su cuñado todavía trae bombas, cosas que aún no ha leído. En cuanto lo hace, el odio que la mujer siente por su cónyuge aumenta. En la misiva, su cuñado le confiesa que fue Jake quien abusó de la hermana de Vivían.
—¡Maldito diablo! Te metiste con mi sangre. Lo pagarás caro. No pensaba decirte la verdad sobre mis hijas pero ahora... Voy a verte humillado antes de tu despedida de este mundo.
Horas después, los hermanos Jackson se reúnen con Marion y Stefanie, en el lugar en el que se los cuatro se entregaron a la pasión por primera vez. Los Jackson acarician los vientres de las mujeres que aman en los que crecen sus futuros hijos. Allí los cuatro se casan de manera simbólica prometiendose amor eterno. Se besan y los Jackson les colocan unos anillos hechos por ellos mismos con pequeñas ramas de árbol que hallaron en el suelo allí mismo.
—Sabemos que no son anillos como los que merecéis. Si algún día podemos os regalaremos unos auténticos. —dicen los hermanos.
Ellas les ponen un dedo sobre los labios de ambos haciendo que se callen.
—No queremos otros anillos. Estos no se pueden pagar con dinero porque los habéis hecho vosotros mismos. —dice Stefanie sonriendo al hombre que ama.
Las hermanas se sonríen ambas piensan lo mismo.
En la época actual las periodistas se emocionan.
—¡Qué hermoso! —comenta una de ellas.
—Así es. Todo eso. Todas esas vivencias, quedaron plasmadas en papel pero nadie conoce la verdadera historia. Nosotros como descendientes, sí. —comenta la joven, una de la personas que les está contando la historia a las dos periodistas.
—¿Y dónde se encuentran esos papeles escritos por ellas? ¿Aún existen? —pregunta Annia.
—Primero acabaré la historia, ya...ya queda poco. —continúa la joven con un rictus triste en su rostro.
—Puedo seguir yo si a ti te resulta difícil. No queda mucho. —le propone el joven de piel oscura.
Ella le sonríe.
—Te lo agradezco. —responde ella.
Lousiana 1830.
Tras su simbólica boda los cuatro se disponen a empezar una nueva vida lejos de la plantación de el Demonio aunque saben que si los atrapan...
Las hermanas se esconden en las cabañas que los hermanos ocupan en los dominios de Jake y se dan cuenta de las necesidades que viven los esclavos. Les gustaría ayudarles, pero ¿cómo?
Las esclavas las miran recelosas, solo algunas de ellas parecen acogerlas al menos con cierta simpatía y las muestran como hacer las labores del hogar. Para ambas es un poco duro aprender esas cosas ya que han nacido con una cuchara de plata en la boca y nunca habían hecho esas cosas. Además sus respectivos embarazos las dejan exhaustas. Ninguna está acostumbrada al trabajo duro.
La madre de ambas, lejos de allí, soporta la furia de su marido al descubrir la marcha de sus hijas. El individuo está convencido que su mujer sabe donde está y la zarandea con violencia. Pero por primera vez en esos años ella se le enfrenta.
—Puedes matarme si quieres pero tarde o temprano vas a pagar lo que has hecho. Si me tocas solo lograrás acelerar tu final. —dice la mujer mirando con tanto desprecio a su marido que él algo intimidado retrocede un poco en su actitud.
Y el Demonio no se acobarda, no retrocede ante nadie. Al menos hasta ahora no lo hacía.
Al día siguiente, Jake se reúne en un lugar apartado con la persona que conoció en última fiesta y que ha prometido presentarle a alguien que puede ayudarle a recuperar su dinero. Al individuo le resulta algo raro que lo citen en un sitio apartado, en el lugar en que encontraron los cuerpos de la esclava que tan obsesionado le tenía y sus padres. Sin embargo, la persona que le citó allí tiene razones para hacerlo en un lugar tan apartado.
—La persona que me pidió que le citara aquí tiene sus motivos. Él mismo se los dirá.
Finalmente Jake acepta la cita y se arregla para su cita de negocios. Aunque hace unos días se siente mal no permite que nadie lo note.
—Volverás a ser el hombre más poderoso y rico de toda Lousiana. —dice el hombre en voz baja mientras se mira orgulloso al espejo de su habitación.
Poco después, se encamina rumbo a su cita.
Lejos de allí, Jeremiah y Michael se preparan para huir con sus esposas de aquel infierno.
En el lugar de la cita Jake es el primero en llegar. Poco después lo hace la otra persona.
—No tengo tiempo que perder. —exige el padre de Marinn y Stefanie con su característica prepotencia y malos modos.
En ese momento, Jeff sale de detrás de un árbol y Jake le reconoce enseguida.
—¿Qué clase de broma es esta? ¿Eres tú quien me va a ayudar?
El viudo de Margaret le mira con sorna.
—¿Ayudar a un maldito violador y asesino? —le reprocha el joven. —Soy yo quien ha causado tu ruina económica.
Jake se ríe.
—¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme un puñetazo? —se burla. —Estarías muerto antes siquiera de que tu puño llegara a mi mano. Tú solo no puedes contra mí.
—¿Y a ti quien te dijo que estoy...solo? —le responde Jeff.
En ese momento la gente que detesta a Jake comienza a salir de su escondite y el esclavista se sorprende al ver allí a gente de su entorno, incluido su médico, su esposa y el esclavo anciano. El único esclavo hombre que trabaja dentro de la vivienda.
—¿Qué significa esto? ¿Es una emboscada?
Se burla.
—No se puede destruir a un todopoderoso demonio. —comenta el opresor riéndose una vez más.
—La infección que te causé hace unos días cuando curaba tu herida de bala con unos instrumentos quirúrgicos oxidados y en mal estado te puede destruir. Lo raro es que aún no hayas sucumbido ya a ella. Vas a pagar la muerte de mi hija, haberle roto el corazón. Por tu culpa se quitó la vida. No pudo soportar estar embarazada de un individuo casado. Temía ser repudiada por otros hombres al saber su situación y se quitó la vida. Jugaste con sus sentimientos y mereces morir por ello.
Jake se ríe.
—Yo no la obligué a tener sexo conmigo, se entregó a mi por propia voluntad. Además igual que mantuvo relaciones conmigo pudo haberlas tenido con muchos otros. Cualquiera puede ser el padre de ese hijo. Es lo que hacen las mujeres como ella. —dice el esclavista.
El padre de la fallecida intenta abalanzarse sobre el tirano pero Jeff se lo impide.
—Por lo visto le gusta dejar mujeres embarazadas por ahí. Es usted un sinvergüenza. También dejó embarazada a mi esposa.
—No es mi problema. —insiste el marido de Vivían. —Yo no tengo la culpa de que las mujeres se vuelvan locas por mi y se me entreguen. Si lo hacen por voluntad propia...
El marido de la mujer que está embarazada le asesta un puñetazo y nadie sale en defensa del esclavista.
Su mujer escucha todo mientras la rabia la consume aunque sabe no puede reclamar nada a su esposo en ese sentido porque ella guarda un secreto desde hace años. Sin embargo, la mujer de el Demonio no está preparada para lo que va a escuchar a continuación.
—Dices que todas las mujeres se entregan a ti de manera voluntaria pero eso no es cierto, ¡desgraciado! —asegura el viudo de Margaret.
Luego el hombre se gira hacia Vivían y le dice.
—Hay algo sobre tu marido que aún debes saber. Tienes que ser fuerte.
Vivían le mira sin comprender.
—¡Violaste a Margaret, Violaste a la hermana de tu mujer! —confiesa Jeff. —Y la dejaste embarazada, ¡degenerado! Yo estaba dispuesto a criar a ese niño como hijo mío.
En ese momento Vivían se abalanza sobre su marido y le golpea con furia sin que nadie la detenga.
—¡Maldito, malnacido, desgraciado! ¡Mataste y violaste a mi hermana! ¡Voy a acabar contigo!
En ese momento Jake se revuelve y golpea con fuerzs a su esposa tirando a la mujer al suelo.
—No podéis probar eso. Nunca seré condenado. Tengo demasiado poder. Nunca más verás a nuestras hijas, ¿me escuchas? Las dos únicas hijas que tengo. Las mandaré lejos hasta que se casen, que será pronto y no volverás a tener contacto con ellas.
—No vas a hacer eso. No puedes hacer eso. —responde Vivían levantándose del suelo.
—Puedo y lo haré. Soy su padre y me deben obediencia.
—¿No te lo he dicho? Ninguna de ellas es hija tuya. Yo también te engañé. —se sincera su mujer con él.
—Mientes y nada de lo que digas va a impedir que te aparte de ellas. —asegura el opresor mientras se duele del brazo que hace días le hirieron.
—¿Por qué se le hincha el brazo? —pregunta el esclavo al médico.
—Posiblemente la infección que le causé empieza a dar la cara. Además es muy posible que de aqui a no mucho se le engrangrene el brazo por la infección bacteriana que le provoqué. —responde el hombre. —Tendrá una muerte lenta y dolorosa.
Lejos de allí, los Jackson se apresuran en terminar el trabajo de ese día. Cuando acaben les espera una nueva vida. Se marcharán lejos de Lousiana en un barco que sale en unas horas y volverán a casa junto a sus padres, sus hermanos, sus esposas y futuros hijos. Se sienten felices en medio de aquel infierno de crueldad, malos tratos y esclavitud aunque tratan de disimular la sonrisa que hay en sus rostros por la felicidad que les embarga. Pronto empezarán una nueva vida. No llevarán nada consigo solo su felicidad, sus esposas y la dirección de sus padres. Se van a olvidar de castigar a Jake como merece. Ahora mismo lo más importante es la familia que han comenzado a crear.
En el lugar donde han tendido una emboscada a Jake, su mujer se reafirma en su confesión.
—Ni Marion, ni Stefanie son tus hijas biológicas.
Jake la insulta.
—Acabaré con ellas solo para hacerte sufrir. Pagarás caro lo que has hecho. Y cuando descubra al desgraciado lo mataré con mis propias manos. —amenaza.
—¿Qué tu vas a hacer qué? —dice el esclavo anciano indignado acercándose a él.
Sacando fuerzas de no se sabe donde el anciano patea el estómago de Jake con fuerza, algo que sorprende al opresor.
¿De dónde habrá sacado esas fuerzas un vejestorio como él para atizarle semejante golpe.
—¡Negro apestoso! ¡Deja que me recupere para darte tu merecido! Te voy a colgar del árbol más alto que encuentre y dejaré que tu cuerpo se corrompa y sirva de alimento a las alimañas.
—Puede que sea un negro viejo y apestoso pero si tengo que matarte para defender a mis hijas lo haré.
—¿Tus hijas? —dice el tirano tratando de recuperar el aliento tras las patada de su esclavo.
Entonces Jake comienza a atar cabos.
—¡Malditos! Voy a colgar a esas dos negras que habéis hecho pasar por mis hijas de sendos árboles y lo haré antes de matarte negro asqueroso para que veas como acabo con ellas. Voy a acabar con todos vosotros.
En ese momento Vivían y el esclavo comienzan a golpear con furia al opresor enloquecidos por la amenaza a las hermanas y a ellos se unen el resto de los enemigos de Jake. Durante dos horas el esclavista es golpeado y pateado en todo el cuerpo sin compasión pero parece que nada logra acabar con él a pesar que está muy mal herido y la infección del brazo va extendiéndose por el cuerpo lentamente. Es un último golpe en la cabeza propinado por el anciano esclavo lo que acaba con su vida aunque para asegurarse que está muerto, Jeff le estrangula con sus propias manos. Luego entre todos se adentran un poco en el lago y dejan su cuerpo allí para que se pudra. Será su cuerpo y no el de las hermanas el que se descomponga en el agua y alimente a las criaturas del agua.
Sus enemigos lo ven hundirse y se van. Dentro de unas horas su cuerpo volverá a la superficie.
La desaparición del demonio no tarda en saberse y los hombres del esclavista no pierden tiempo en dar una orden de busca y captura contra los hermanos Jackson aunque saben que los hermanos son inocentes porque todos presenciaron la muerte de Jake, escondidos, sin hacer nada por detener lo que estaba ocurriendo
En la época actual...
—A ver, espere un momento. ¿Una orden de busca y captura contra dos hombres inocentes? —dice Annia sin entender.
—La inocencia no importaba mucho por aquel entonces y más si los acusados en falso eran personas de piel oscura. —le dice el hombre con el cual ambas contactaron a raíz del artículo.
Lousiana 1830
Los hermanos Jackson y sus esposas se encuentran en un bosque, en el lugar donde el barco que los alejará de Lousiana llegará en unos minutos. Los cuatro se abrazan y besan felices. Los Jackson acarician los vientre de sus esposas . El barco llega instantes después. Marion y Stefanie son las primeras en subir al barco. Sin embargo, cuando los Jackson van a subir a él unas voces detrás de ellos les exige que se detengan.
—¡Ahí están los asesinos de Jake Smith! ¡Jeremiah y Michael Jackson detenganse ahora mismo.
Ambos miran hacia atrás y luego a sus mujeres.
—¿Nuestro padre está muerto? No entiendo nada. —asegura Marion
—Ni yo. —responde su hermana.
—No sabemos lo que ha pasado pero somos inocentes. —les dice Michael a las hermanas.
—Sí, puede que le odiemos pero no hemos hecho nada. —confirma Jeremiah.
Sus esposa les sonríen. Ellas saben que son inocentes.
Una voz vuelve a dar el alto a ambos.
—Bajense o abrimos fuego. —exige un hombre blanco de cabello rojo apuntando a los hermanos.
—Tenemos que demostrar nuestra inocencia, hermano. —dice Michael.
—En un mundo justo podríamos, pero la palabra de un hombre negro no es creíble frente a la de un hombre blanco. Si bajamos de aquí y nos enfrentamos a un juicio nos declararán culpable aunque seamos inocentes y nos ejecutarán o nos pudriremos en una celda.
—Tienes razón hermano, sigamos adelante y que pase lo que tenga que pasar pero que ocurra siendo libres.
Ambos miran detrás de su espalda y luego se miran entre si.
—Te Quiero Hermano. —dice Michael.
—Te Quiero Hermano. —dice Jeremiah.
Luego los hermanos dicen a sus esposas que las aman. Mientras suben al barco y las besan unas balas les hieren en la espalda y se demayan en brazos de sus mujeres. Ellas desesperadas tratan de hacerlos reaccionar en vano. Los dos hermanos heridos mortalmente por dos balas que le han atravesado el corazón se toman de una mano y con la otra acarician el vientre de sus esposas y sus rostros. Les dicen que las aman y les piden que hablen a sus hijos de ellos. Con las pocas fuerzas que les quedan sacan un papel de su pantalón y los entregan a sus esposas.
—Nuestros padres os ayudarán.
Y tras decir esto Jeremiah y Michael Jackson se miran y exhalan su último suspiro pagando con sus propias vidas culpas ajenas y racismo.
Marion y Stefanie rotas de dolor lloran a sus maridos. Cuando otros viajeros del barco les piden que arrojen los cuerpos al agua ellaa se niegan. Quieren que sean enterrados en el lugar que nacieron.
—Y si alguien intenta impedir que los llevemos de regreso a casa se las verán con nosotras. —dice Stefanie abrazando el cuerpo de su marido.
Lejos de allí, el padre de Jeremiah y Michael fallece de un infarto mientras duerme minutos después de que sus hijos mueran. Cuando su esposa Elizabeth lo encuentra y se da cuenta de lo sucedido llora de dolor.
Época actual.
Las periodistas sienten como las lágrimas resbalan por sus mejillla.
—Esto es tan triste... Fue todo tan injusto... —asegura Annia.
—Sí, es una historia que debe conocerse. —responde su compañera de profesión.
—Fue la injusta vida de los Jackson. —comenta una de las personas que narra los acontecimientos que formaron parte de la vida de los hermanos Jackson. —Pero la historia aún no ha terminado. —dice la dama retomando la historia de nuevo en el punto en que la dejó.
Lousiana 1830.
Horas después de su muerte el cadáver de el Demonio sale a la superficie pero nadie acude a rescatar ese cuerpo. Jake no le importa a nadie y nadie le entierra. Sus restos mortales quedan para siempre en el agua.
En la plantación Magnolia las cosas comienzan a cambiar. Vivían decide dar la libertad a todos los esclavos. Aquellos que acabaron con la vida de Jake no se van a entregar a las autoridades por el crimen cometido. Después de todo libraron al mundo de un ser indeseables. Todos ignoran que dos personas inocentes han pagado con sus vidas ser acusados de algo que no han hecho.
En el cementerio donde está enterrada su hija, el médico de Jake acariciar la lápida de su hija.
—Ya está cariño. Ese individuo ya pagó por lo que te hizo. Pronto nos volveremos a ver. —dice el hombre que provocó una infección de manera inteccionada a el Demonio sacando un arma poco después y disparandose en la cabeza.
Su cuerpo sin vida cae sobre la lápida de su hija. En ese momento el fantasma de su hija acude junto al l cuerpo de su padre.
—¿Qué has hecho, padre?
El alma del médico sale de su cuerpo y sonríe al ver a su hija de nuevo. Luego es el fantasma de la madre y esposa respectivamente quien acude al encuentro de su familia. Los tres se abrazan y sus espíritus se evaporan lentamente en el aire.
Cuando los hombres de confianza del esclavista llegan a la plantacion Magnolia y Vivían les escucha comentar como mataron por la espalda a los Jackson tras acusarles del asesinato de Jake. Vivían llora. Sus hijas deben estarlo pasando fatal.
En ese momento toma la decisión de entregarse a la policía, pero el esclavo anciano se lo impide.
—Aún eres joven y tienes que dirigir la plantación además, después de todo fui yo quien le asestó el golpe que acabó con su vida. Yo ya soy un viejo y desde que mi esposa y mi primera hija murieron no tengo ganas de vivir. Pero quiero darte las gracias por esas dos hijas que me diste. Ellas me devolvieron un poco las ganas de vivir aunque no sepan quien soy.
—Lo sabrán. Antes de irse les entregué una carta contándolo todo.
Cuando Jeff se entera que dos personas inocentes han sido acusadas de matar a Jake y que han muerto, él también decide entregarse. Asumirá las consecuencias de acabar con ese detestable individuo aunque en realidad hayan hecho un favor al mundo librandoles de semejante plaga.
En casa de los Jackson todos lloran al padre de la familia y comienzan a prepararle para el entierro. Los hijos menores dll fallecido ven llegar a un grupo de personas con dos mujeres al frente.
—¿Es esta la casa de Jeremías y Michael Jackson? —pregunta Stefanie.
—Sí. —responde la mayor de los hermanos que aún viven en la casa. —¿Por qué?
Las hermanas se miran con tristeza.
—¿Podríamos hablar con sus padres? —dice Marion.
La muchacha llora.
—Nuestro padre acaba de morir.
Las hijas de Vivían se abrazan.
—Esto no puede ser.
Cuando Elizabeth sale y descubre lo sucedido rompe a llorar sin consuelo. Perder a su marido y sus dos hijos mayores el mismo día es demasiado doloroso.
Los hombres que las hermanas han pagado llevan los cuerpos de los Jackson al interior de la vivienda.
Poco después los tres son llevados al bosque donde son enterrados. Michael y Jeremiah amaban el bosque y el lago, y bañarse allí. Ahora estarán en aquel lugar para siempre.
Aunque en principio el padre de los Jackson iba a ser enterrado en el cementerio del pueblo, la llegada del cuerpo de sus hijos hizo cambiar de opinión a Elizabeth. Desea que todos descansen juntos. La despedida a los tres Jackson es modesta y llena de sentimientos. Apenas la familia y Michael, el médico que ayudó al padre de los Jackson.
Cuando Elizabeth conoce el vínculo que unía a las dos hermanas y sus hijos mayores promete cuidarlas y se emociona al saber que Jeremiah y Michael van a ser padres después de dejar este mundo. Al llegar a la que será su nueva casa las hermanas leen la carta que su madre les entregó días antes y que han llevado con ellas. Aún recuerdan ese momento.
Una semana antes...
—Necesito que cuando estéis lejos de aquí y a salvo leáis esto y me perdonéis. Sed felices.
Esas fueron sus palabras exactas. Vivían sabía de alguna manera que sus hijas se marcharán de aquel lugar.
Las hermanas leen aquellas líneas plasmadas por su madre en un papel y se sorprenden al descubrir que su verdadero padre era el esclavo más anciano de la plantación. Ninguna juzga a su madre, dado que momentos de flaqueza cualquiera puede tener. Además estar casada con aquel Demonio....
Las chicas se alegran de no ser hijas de Jake. Aquel humilde hombre de piel oscura las trató siempre con tanto cariño...
Días después en el juicio que juzga el asesinato de Jake, Jeff y el esclavo, padre de Marion y Stefanie se declaran culpables y son condenados a pasar el resto de su vida en prisión. Por su parte, el marido de la mujer que Jake dejó encinta fallece a consecuencia de una enfermedad que padecía desde hace unos meses.
Una semana más tarde, los carceleros encuentran los cuerpos sin vida de los hombres que han sido condenados por matar a Jake. Su negativa a comer y beber les llevó a la muerte.
Meses después las hermanas dan a luz a dos niños, hijos de los hermanos Jackson y los llevan al lugar donde sus maridos reposan para siempre mientras las lágrimas aparecen en los ojos de ambas. Los espíritus de los hermanos se acercan a sus esposas sonriendo y les acarician el rostro pero ellas no se dan cuenta de nada. Luego besan con ternura las frentes de sus pequeños recién nacidos que sonríen en ese momento.
En la actualidad las dos periodistas se secan las lágrimas con los dedos de una mano.
—¡Qué injusticia tan grande! —comenta Annia.
—Sí, así es.
—Esas hermanas tenían que ser muy especiales. —comenta su compañera periodista.
—Lo fueron. —responde la mujer que les está narrando la historia.
—Y hablar con ustedes dos es como estar frente a las esposas de Michael y Jeremiah Jackson.
—¿Por qué lo dice?
La dama hace una señal a su familiar y este abandona la estancia unos minutos. Rato después regresa con un viejo álbum de fotografías. Allí el joven pasa las hojas del álbum hasta detenerse en una. Aquella foto muestra a las dos hermanas felices y sonrientes posando embarazadas frente a una cámara de fotos. Esas primeras cámaras de fotos de la historia.
Un joven de piel clara, amigo de las hermanas tenía una de esas cámaras de fotos tan grandes. El hombre guardaba un secreto que a nadie contaba y que nadie conocía. Aunque no sentía vergüenza de ninguno de sus progenitores callaba que su padre era un hombre de piel negra. Él lo gritaría a los cuatro vientos pero el miedo de lo que puedan hacerle es mayor. Ni siquiera se planteaba la posibilidad de casarse con una dama de piel clara ya que si tenían hijos podrían heredar el color de piel de su abuelo. Aunque él ama a su padre su color de piel en aquellos tiempos es algo peligroso.
La ignorancia es así.
Él no habría podido lograr todo lo que ha logrado si hubiera tenido la piel más oscura. El hombre se enterneció cuando vio a aquellas dos parejas tan enamoradas que iban a ser padres y eso fue lo que su cámara reflejó. Cuatro personas enamoradas con hijos en camino. Lo iban a tener muy difícil para poder vivir su amor en paz por culpa del racismo y la ignorancia, aunque el fotógrafo confiaba en que aquello cambiara con el avance de los años.
Cuando las periodistas ven el rostro de las dos mujeres que están allí con los hermanos Jackson se sorprenden. Esas dos chicas son casi idénticas a ellas mismas.
—Ahora entenderán nuestra sorpresa al ver sus rostros cuando llegaron. —les dice el muchacho con el que ambas contactaron al leer el artículo.
—Es como ver a las hermanas Smith frente a frente.
Las hermanas sorprendidas no pueden dejar de mirar la foto.
—Las esposas de los hermanos Jackson vivieron lo suficiente para criar a sus hijos y escribir sus historias de amor en papel con la esperanza de poderla publicar algún día pero ningún editor quiso publicar aquello por ser un amor interracial —se lamenta la dama.
—Si tuvieran esos papeles nosotras lo haríamos. Ahora no es como antaño. Conocemos editores que lo harían.
En ese momento el rostro de la dama se ilumina y se retira unos instantes de habitación. Cuando regresa, minutos después, lo hace con una caja de zapatos. Retira la tapa y el paño que recubre unos manuscritos.
—Aquí está lo que ellas escribieron. Pueden llevárselo para transcribir lo que hay aquí pero tengan mucho cuidado. Tienen muchos años y se encuentra en un estado muy delicado.
—Lo trataremos como oro en paño. —asegura una de las periodistas. —Y en cuanto lo hayamos transcrito todo se lo devolveremos. —dicen las periodistas levantándose y marchándose.
Un semana más tarde, el artículo sale publicado en otro periódico. Las reporteras decidieron renunciar al puesto que tenían en el periódico en el que estaban. Investigando descubrieron que el redactor jefe de dicho periódico era simpatizante de un grupo supremacista blanco y descendiente de un esclavista aunque lo tiene bien oculto así como su odio por los afroamericanos y el resto de las razas. También descubrieron que en el Titanic viajó un descendiente de Jeremiah Jackson, llamado Michael y aunque era descendiente de Jeremiah se parecía más a su hermano Michael. Y aparentemente murió en el hundimiento del Titanic.
Asimismo investigan si ambas tienen algún lazo con Marion y Estefanie debido a su exactitud física con ambas pero descubren que no tienen nada en común con ellas. Solo es un parecido casual.
Las periodistas publican su artículo en otro periódico, competencia directa de aquel en el que estaban y cuyo redactor jefe, más bien redactora, es una mujer afroamericana de padre blanco y con familia genética China. Y el artículo se publica tal como las chicas lo escribieron y en un apartado bien visible.
El artículo llama la atención del cantante Michael Jackson
Aunque no es amigo de la prensa por todas las mentiras que se dicen de él ha leído el artículo por recomendación de un amigo y se sorprende con su parecido con aquel esclavo con su mismo nombre. El artículo también llama la atención del cantante Fab Morvan que tiene la misma reacción al ver el rostro de Jeremiah que Michael.
Seis meses después...
En una librería, las periodistas presentan dos libros, el de la historia de amor de cada hermana. Cuando la última persona se va con el libro firmado el local se cierra para que dos artistas acudan alli.
Michael Jackson y Fab Morvan toman los ejemplares de cada historia y las escritoras se disponen a firmarles los ejemplares. En ese momento las miradas de las autoras se encuentran con las de los cantantes y permanece unos minutos mirándose.
Mientras las almas de las parejaz protagonistas de las historias aparecen junto a la chica que ha plasmando su historia en papel con la foto de ambos en la portada y sonríen. Luego los cuatro les dan las gracias a las escritoras y se besan mientras sus espectros desaparecen para siempre.
La verdad salió a la luz.
Ya están en paz.
FIN

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